"No avergonzarse de Cristo"

Estas fueron las primeras palabras de BenedictoXVI al llegar a Madrid, donde se realiza la JMJ, una verdadera fiesta de los jóvenes.

 
"No avergonzarse de Cristo"

Madrid, 18 de Agosto (ZENIT).  Son ríos interminables de jóvenes vestidos con alegres camisetas de colores, gorras y banderas, que cantan a voz en grito, o se saludan con un “hola” pronunciado con acentos de lo más distintos. Una juventud tranquila y alegre que recorre la ciudad.


Tras asistir a las diversas catequesis por idiomas, celebradas durante la mañana en varias iglesias y centros pastorales de Madrid, la mayor parte de los jóvenes acudieron ayer masivamente al parque madrileño del Retiro, para participar en la Fiesta del Perdón. Desde hoy y hasta el próximo sábado a mediodía, más de doscientos confesionarios preparados ad hoc en un recinto apartado del parque, acogen un interminable río de jóvenes que acuden a confesarse con sacerdotes de distintos idiomas.


No sólo los jóvenes: no es extraño encontrar personas de toda edad o familias enteras que acuden atraídas por la alegría y el colorido que se respira en las calles desde hace dos días. Algunas señoras ancianas se detienen a hablar con los jóvenes, les preguntan de dónde vienen... Una anciana medio impedida se une a un grupo vietnamita procedente de Estados Unidos, en la parroquia de San Francisco el Grande: “no les entiendo, pero es maravilloso verles”, espeta a quien quiera oirla.


Otro de los lugares que atrae a los jóvenes es la tienda de la adoración eucarística, abierta desde las doce del mediodía del martes, día y noche, mientras dura el encuentro mundial de jóvenes.


Hay también un interminable ir y venir de jóvenes en los stands de la Feria Vocacional, donde se detienen a hablar con religiosos y misioneros de las distintas congregaciones presentes. “Muchos acuden a nuestro stand pidiendo apuntarse como voluntarios para las misiones en verano”, informan desde Obras Misionales Pontificias.

Por otro lado, en Fuencarral, la “avenida del cine” de Madrid, arrancaba ayer la proyección de varias películas de contenido cristiano, entre ellas 'The Human experience', 'La Madre Teresa' y 'Encontrarás dragones'. Una experiencia exitosa, pues las salas se llenaron a rebosar.

LLEGADA DE BENEDICTO XVI

“Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia”.

Estas fueron las primeras palabras de Benedicto XVI a su llegada a Madrid hoy, para la Jornada Mundial de la Juventud, en un discurso en el que el Pontífice alertó especialmente contra las dificultades que experimentan muchos jóvenes cristianos para vivir y manifestar sus creencias.

En su breve discurso en el aeropuerto, el Papa afirmó que este encuentro mundial de jóvenes trae “un mensaje de esperanza, como una brisa de aire puro y juvenil, con aromas renovadores” que transmiten “confianza ante el mañana de la Iglesia y del mundo”.

El Pontífice quiso resaltar la importancia de la JMJ como expresión pública de la fe de los jóvenes, así como la necesidad en la Iglesia de reforzar esta misma fe, en una época en que estas manifestaciones resultan difíciles. Señaló entre los mayores retos que deben superar los jóvenes hoy, además de la crisis, el vacío moral y las dificultades económicas, precisamente el de la secularización que pretende ahogar la presencia de lo religioso. "No pocos jóvenes", afirmó, “por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países”.

“Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre”.

En este contexto, subrayó, “es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias”.

“Yo vuelvo a decir a los jóvenes, con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor”, exhortó el Papa.

Fuente www.zenit.org

 
 
 

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