Ciencia y religión: no es un conflicto, es un apasionante desafío

Primera parte de la entrevista al sacerdote y astrónomo George Coyne, ex-director del Observatorio Vaticano. Las relaciones entre ciencia y religión en la actualidad.

 
Ciencia y religión: no es un conflicto, es un apasionante desafío

El sacerdote jesuita George Coyne, director emérito del Observatorio Vaticano, ha jugado un importante papel en el marco de las relaciones entre ciencia y religión dentro de dicha institución religiosa. Para Coyne, la ciencia es una invitación a explorar el dinámico universo del que dice: “No sabemos del todo hacia dónde va. ¿Limita eso a Dios? ¿Minimiza a Dios? No lo creo. Creo que lo glorifica”.


Denos algunos datos sorprendentes sobre el universo que puedan enriquecer la comprensión de la fe católica.

El universo entendido científicamente es un desafío increíble, tanto para la ciencia como para la fe religiosa. Los hechos científicos sobre el universo están muy bien establecidos. En primer lugar, el universo tiene 13,7 mil millones de años. Mil millones es un uno con nueve ceros detrás, así que eso es un montón de años. En segundo lugar, contiene 10.000 millones de millones de estrellas. Eso es un uno con 22 ceros detrás.

Conocemos la edad del universo por su expansión: Las galaxias se están alejando de nosotros. Hay una relación muy estrecha entre su distancia de nosotros y su velocidad. Es decir, cuanto más lejos está un objeto, más rápido se leja. Si usted está dos veces más lejos de mí, va a alejarse cuatro veces más rápido. Si usted está cuatro veces más lejos de mí, se alejará 16 veces más rápido. Esto es válido para todas las galaxias en el universo.

Cuando medimos la edad del universo por su expansión, descubrimos que el universo comenzó a expandirse hace 13.7 mil millones de años. Es una medida asombrosa.

¿Cómo podemos contar todas esas estrellas?

Cuando el telescopio Hubble toma una fotografía de la parte más distante del universo que podemos ver produce una imagen llamada el Campo Profundo del Hubble. La imagen cuenta con millones de puntos de luz, y cada uno de esos puntos de luz es una galaxia.

El Hubble se concentró en una parte muy pequeña del cielo, una vigésima parte del grosor de mi dedo índice a la distancia del brazo. Así descubrió un millón de galaxias en este pequeño trozo del cielo. ¿Qué pasa si medimos todo el cielo? Multiplicando por el conjunto de todas las partes se obtienen 100 mil millones de galaxias, cada una de las cuales contiene, en promedio, 200 mil millones de estrellas.

¿Y porqué es esto tan importante?

Ahora entramos en las implicaciones religiosas. ¿Cómo hemos llegado nosotros a ser lo que somos en este universo? La pregunta clásica es: ¿Sucedió esto por casualidad, o fue necesario que ocurriera así?

La pregunta es en primera instancia una pregunta científica. ¿Fue por casualidad o por necesidad? Conocemos los procesos. La respuesta, según la ciencia moderna, es que es ambas cosas a la vez: somos el resultado del azar y de la necesidad en un universo fértil.

¿Qué quiere decir con un "universo fértil"?

Una estrella vive, por así decirlo, porque tiene un horno termonuclear en su interior, que está creado por el colapso de un gas que eleva la temperatura a millones de grados. El horno convierte el hidrógeno en helio. Si la estrella tiene suficiente masa, colapsará de nuevo, se elevará a una temperatura aún mayor, y convertirá el helio en carbono, el carbono en nitrógeno, y así sucesivamente. La vida de la estrella, dependiendo de su masa, convierte elementos más ligeros en elementos más pesados. Cuando muere la estrella lanza estos elementos al universo.

Cuando una generación de estrellas muere, una nueva generación se forma a partir del gas, que ya no es sólo hidrógeno, pues se enriquece con helio, carbono, silicio, nitrógeno, incluso hierro. Nuestro Sol es una estrella de tercera generación. Si no lo fuera, no estaríamos aquí.

Necesitamos tres generaciones de estrellas para conseguir una estrella, capaz de proveer los elementos necesarios para la vida. Eso es lo que quiero decir con la fertilidad del universo. Que a través de procesos físicos en el universo, estamos construyendo la química hasta obtener la química necesaria para la vida.

¿Qué hay del azar y la necesidad?

En más de 14 mil millones años, con todas estas estrellas derramando toda esta química, imagina lo que ha ocurrido.

El universo tiene una estructura para ello. Cuenta con las leyes de la naturaleza. Cuando dos átomos de hidrógeno se encuentran, se puede formar una molécula de hidrógeno. Pero a veces no, porque las condiciones de temperatura y presión no son correctas.

Así vagan por todo el universo y se encuentran miles de millones de veces. Hay miles de millones de átomos de hidrógeno que hacen esto. No debe sorprendernos si, por casualidad, dos átomos se encuentran en un momento en el que las condiciones de temperatura y presión son correctas, y forman una molécula de hidrógeno.

Eso es "azar", pero también es algo más que azar. Los dos átomos de hidrógeno forman una molécula de hidrógeno si cumplen con las condiciones adecuadas. Podemos determinar una probabilidad de que ocurra eso. Junto a algunas estrellas es más probable que ocurra debido a que las condiciones de temperatura son diferentes. En algunas galaxias, es más probable. Es una combinación de azar y necesidad, pero en un universo fértil, hay muchas posibilidades de que esto ocurra.

Con toda esta química a disposición durante más de 14 mil millones de años, el azar y la necesidad han trabajado juntos para construir moléculas cada vez más complejas. Así obtenemos proteínas, aminoácidos y azúcares, ADN, hígados, corazones y, finalmente, el cerebro humano a través de la evolución biológica.

¿Cómo encaja Dios en eso?

Conocemos el proceso científico que nos llevó a ser como somos. Sin embargo, un creyente religioso se pregunta: "¿Hizo esto Dios, pues parece que hay una evolución estructurada que nos lleva hacia un ser humano?" ¿Hizo Dios esto? Hablando como científico, mi respuesta es: No lo sé. No hay manera de que pueda saber científicamente si Dios lo hizo. Puedo quedarme sorprendido de la existencia de este movimiento hacia algo cada vez más complejo, hacia organismos más preparados, incluidos los seres humanos.

Para mí, como científico, el ser humano es un organismo biológico complejo, no puedo hablar sobre el carácter espiritual del ser humano, puedo obtener evidencia de ello. Pero como científico no puedo hablar de ello, y tampoco puedo hablar de Dios como científico. Si lo intento, no estoy haciendo ciencia. Creo que es muy importante en la sociedad moderna, sobre todo en la América moderna, no confundir lo que sabemos por la ciencia con lo que sabemos por la filosofía, la teología, la literatura y la música.

La cultura humana es enorme, y la ciencia es una parte importante de la cultura humana. Pero no lo es todo.

Yo creo que Dios creó el universo, y porque creo que Dios creó el universo, creo que es válido para mí como científico decir: "Yo sé cómo es el universo. ¿Qué clase de Dios haría un universo como este? "

¿Cómo responder a esa pregunta?

Es un Dios maravilloso para mi mente. En la creación del universo, Dios no hizo una lavadora o un coche. Dios hizo algo dinámico.

La creación tiene un carácter evolutivo en sí misma. Esto implica azar. Dios no crea algo predeterminado. No sabemos por completo hacia dónde va, incluso científicamente. No podemos predecirlo todo. ¿Es Dios omnipotente? ¿Es Dios omnisciente tal como me enseñaron? ¿Podría Dios ser capaz de saber en el comienzo del universo qué iba a dar lugar?

Para respetar la ciencia, tengo que decir que no, porque Dios no puede saber lo que no es cognoscible. Debido a que hay procesos aleatorios implicados, no es cognoscible por completo de acuerdo con la ciencia. ¿Limita esto a Dios? ¿Es eso minimizar a Dios? No lo creo. Más bien glorifica a Dios: Dios no quiere crear algo que esté predeterminado por completo.

Este modo de entender a Dios suena diferente a otros muchos modos comunes.

Siempre que hablamos de Dios estamos balbuceando. Lo hacemos lo mejor que sabemos. Dios no es un simple objeto sobre el que hablamos y pensamos y oramos. Dios es la fuente de todo, de todo conocimiento. Pero insisto en que nuestro conocimiento de Dios debe respetar nuestro conocimiento del universo y de nuestra misma presencia en el universo. Eso es un reto, pero es un reto dichoso.

Yo creo que Dios es omnisciente y omnipotente. Pero luego tengo que pensar en lo que estoy diciendo y preguntarme: "¿Qué quiero decir con eso?" Seguramente significa que Dios es todopoderoso, y que Dios puede hacer cualquier cosa que Dios quiere hacer. El universo me parece que no permite eso, pero esto será porque Dios quería un universo tal como es en realidad.

(Continuará)

Fuente Forum Libertas.com
 
 
  • NOMBRE Felipe García
    DESCRIPCION La clave para entender por qué el cosmos es una combinación de azar y necesidad puede estar en el libre albedrío. Una causalidad rígida en donde todo está predeterminado, impediría una voluntad humana autónoma, seríamos unos "perfectos" robots... sin libertad. ¿Todo un Dios haciendo títeres?... No lo creo... porque entonces Dios (fuente de toda perfección) habría omitido en su creación una perfección fundamental... el libre albedrío.

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