Comenzó la Jornada Mundial de la Juventud

¡Si Dios existe lo cambia todo! dijo el Cardenal Rylko en la apertura. Emocionante encuentro de los jóvenes en Madrid.

 
Comenzó la Jornada Mundial de la Juventud

 MADRID, 16 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- “En estos días la fe estará en el centro de nuestra reflexión; porque la fe es un factor decisivo en la vida de cada hombre”.


“¡Si Dios existe o no existe, todo cambia!”: Con estas palabras se dirigió hoy a los jóvenes el cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, al concluir la misa de inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud.

Esta celebración reunió en la Plaza de Cibeles a cientos de miles de peregrinos llegados de todo el mundo, aproximadamente medio millón, según los organizadores.

Bajo un sol abrasador y a pesar de las numerosas dificultades logísticas, comenzó hoy la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, la segunda en tierra española tras la de Santiago de Compostela. Banderas de todo el mundo han tapizado toda el área del centro de la ciudad. Estos jóvenes, antes de invadir la capital española, participaron en días pasados en los actos de hermanamiento organizados en las demás diócesis españolas.

“Nuestra reflexión y nuestra oración en estos días estarán guiadas por la palabra de San Pablo que ya todos conocéis: Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe…” continuó el cardenal Rylko, quien explicó que la fe “es la raíz que nos nutre con la savia vital de la Palabra de Dios y los sacramentos; es el fundamento, la roca sobre la cual construir la vida, la brújula segura que guía nuestras decisiones y da a nuestra vida la orientación decisiva”.

“Sin embargo, muchos hoy se preguntan: en nuestro mundo, que tan a menudo rechaza a Dios y vive como si Dios no existiera, ¿es aún posible la fe?”.

La JMJ de Madrid, afirmó el purpurado, tiene como objetivo “decir en voz alta a todo el mundo –y en particular a esta Europa que está dando signos de profunda desorientación – para decir vuestro firme “Si”, ¡la fe es posible!”.

La fe, añadió, “es una aventura maravillosa que nos permite descubrir toda la grandeza y la belleza de nuestra vida”.

El cardenal Rylko recordó, entre los aplausos de los jóvenes, que esta JMJ ha “acogido a un huésped especial”, en referencia a la proclamación del beato Juan Pablo II como patrono del encuentro.

De hecho, en la misa de inauguración, dedicada al nuevo beato, estuvo presente una reliquia de Juan Pablo II, una ampolla de sangre donada por el que fuera su secretario personal, el cardenal Stanislaw Dziwisz, para la JMJ.

“Él ha regresado entre vosotros, los jóvenes a los que tanto amó y que tanto lo han amado: ha regresado como Beato patrón vuestro y como protector al que podéis confiaros; ha regresado como amigo –un amigo exigente, como le gustaba a él mismo definirse-. Ha venido a deciros una vez más, con muchísimo afecto: ¡No tengáis miedo!”, concluyó.

Fuente www.zenit.org
 
 
 
 

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