El Papa Francisco enciende el árbol de Navidad y el belén de Asís

Era un pesebre muy especial, hecho con la barca de 9 tunecinos que lograron salvarse frente a las costas de Lampedusa.

 
El Papa Francisco enciende el árbol de Navidad y el belén de Asís

Ayer tarde, en conexión televisiva, el Santo Padre encendió simbólicamente las luces del árbol de Navidad y del belén de la plaza de la Basílica Inferior de San Francisco en Asís. El belén se construyó dentro de una barca que trajo a salvo a algunos inmigrantes de Túnez desembarcados en Lampedusa. La iluminación tuvo lugar el final de la Santa Misa presidida en la Basílica Inferior por S.E. Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia.


Palabras del Papa al encender el árbol de Navidad y el belén de Asís



Mirando esa barca… Jesús siempre está con nosotros, incluso en los momentos difíciles. ¡Cuántos hermanos y hermanas se han ahogado en el mar! Están con el Señor, ahora. Pero Él vino para darnos esperanza, y debemos tomar esa esperanza. Vino a decirnos que él es más fuerte que la muerte, que Él es más grande que cualquier maldad. Vino a decirnos que es misericordioso, todo misericordia; y en esta Navidad os invito a abrir el corazón a la misericordia, al perdón. Pero no es fácil perdonar estas calamidades. No es fácil.



Quisiera agradecer a los miembros de la Guardia Costera: son mujeres y hombres valientes. Os lo agradezco de corazón, porque habéis sido instrumento de la esperanza que nos trae Jesús. Vosotros, entre nosotros, habéis sido sembradores de esperanza, de la esperanza de Jesús. Gracias, Antonio, a ti y a todos tus compañeros y a todos los que esta tierra italiana tan generosamente ha recibido: ¡el Sur de Italia ha sido un ejemplo de solidaridad para todo el mundo! A todos os deseo que, mirando este belén, podáis decir a Jesús: “¡Yo también he echado una mano para que tú seas un signo de esperanza!”.



Y a todos los refugiados digo una palabra, la del profeta: Alzad la cabeza, el Señor está cerca. Y con Él la fuerza, la salvación, la esperanza. El corazón, quizá, dolorido; pero la cabeza alta en la esperanza del Señor.



A todos los refugiados y a todos los de la Guardia Costera os abrazo y os deseo una Santa Navidad, llena de esperanza, y con tantas caricias del Señor.



Fuente: romereports.com / vatican.va.



 
 

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