Fin de año: balance y perspectiva

La reflexión del Pastor Norberto Saracco sobre la situación de las iglesias cristianas al finalizar este 2011. Desafíos para los próximos años.

 
Fin de año: balance y perspectiva

Hace dos meses tuve la oportunidad de participar, en Indonesia, de una de las reuniones del Foro Cristiano Mundial. No es más que un espacio de encuentro y diálogo (“foro”) entre las diversas expresiones del cristianismo mundial. Más allá de las diferencias que aún subsisten y que no las veremos superadas en nuestra generación es, sin embargo, motivo de renovada alegría observar cuanto ha avanzado la iglesia en sus caminos de unidad.


Hace muy poco tiempo fue publicado un documento sobre ética en la misión y evangelización producida en conjunto por la Iglesia Católica, el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Evangélica Mundial. Fue un hecho de significado histórico.

Este año, en la Argentina, la amplia convocatoria al retiro nacional de pastores de Argentina Oramos por Vos; el segundo año de trabajo de la Iglesia de la Ciudad  de Buenos Aires en el proyecto “La Argentina que Dios quiere”, junto a muchas otras ciudades; el fortalecimiento de una alianza nacional como ACIERA y la participación de las más diversas iglesias en proyectos de ministerio y misión unidos, son un signo de la iglesia de nuestro tiempo que celebramos esperanzadamente.

A pesar de todo y de nosotros mismos, la Iglesia avanza en el cumplimiento del proyecto eterno de Dios. Nuestra alegría por el avance de la iglesia no es completa. La sangre de decenas de miles de mártires sigue regando la tierra. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantos mártires cristianos como en nuestro tiempo (unos 120.000 al año). Nos aflige el silencio de los gobiernos y la prensa, pero más aun que en las iglesias, de esto, ni se habla.


Sin embargo, la iglesia continúa creciendo y no solo en las regiones donde viene haciéndolo en los últimos tiempos. Esta visión positiva de la iglesia debemos confrontarla con otra realidad tan cierta como la primera. Nunca la iglesia afectó tan poco a la sociedad como en nuestro tiempo. Más allá que se hayan incorporado a nuestro lenguaje expresiones de “cambio” y “transformación”, y hayamos participado en decenas de congresos para la transformación, festivales para la transformación, jornadas de transformación o cuanta opción “transformadora” haya sido capaz de inventar nuestra creativa mente evangélica; la verdad es que poco o nada se ha transformado. Todos sabemos que el crecimiento de la iglesia no ha significado cambio de vidas, familias o de la sociedad. Esta es nuestra deuda. ¿Qué deberíamos hacer para saldarla, o al menos disminuirla?

   * En primer lugar, dejar de pensar que las cosas serán diferentes simplemente porque digamos que van a ser diferentes. Las cosas no cambian por intenciones sino por acciones.

   * En segundo lugar, los cambios de vida y de la sociedad son un proceso de construcción en el que debemos invertir tiempo, trabajo y compromiso. No son mágicos ni instantáneos.

   * En tercer lugar, no es la protesta la que produce cambios sino la propuesta. Somos capaces de convocar multitudes para protestar, pero incapaces de construir una propuesta lúcida, socialmente aceptable e históricamente realizable.

El desafío está en avanzar hacia una generación de liderazgo joven que tome lo mejor de nuestra historia y al mismo tiempo se lance hacia el presente y futuro con compromiso y estrategias renovadas. El 2012 nos dará una nueva oportunidad.

Dr. J. Norberto Saracco

Rector del Instituto Teológico FIET, pastor de la Iglesia Buenas Nuevas


Fuente Pulso Cristiano

 
 
  • raquel medina
    que profundidad en lo que el Dr. SARACCO comparte

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