Francisco: la publicidad y la revolución

Su alta exposición, sus guiños e –inclusive- los desafíos a su custodia, son su más grande fortaleza.

 
Francisco: la publicidad y la revolución

Francisco ha revolucionado al mundo en apenas algo más de 100 días. Lo ha hecho desde una concepción de humildad y servicio, de abrazo y amor a quienes más lo necesitan. Ha hablado de la misericordia de Dios en todos los idiomas y ha establecido un nuevo código de comunicación con las personas que se reúnen de a mares en la Plaza de San Pedro. La televisión lo ama, como se dice habitualmente, y los fotógrafos se cansan de elegir “buenas tomas”.


Desde aquel gesto “futbolero” del 3 a 0 de San Lorenzo a Boca en su país natal, al beso con los niños, especialmente con los que manifiestan capacidades especiales o en las fuertes muestras de austeridad de su vida diaria y de su casa, el Papa ha enamorado al mundo.



Vemos a Francisco “bajando línea” a su paso cuando desiste de tratos especiales o de lujos y de conforts innecesarios. Lo vemos cuando en la isla de Lampedusa habla de la globalización de la indiferencia como uno de los peores males actuales. Y también cuando sonríe con la sencillez de un cura de parroquia.



Pero no debemos equivocarnos.



Por debajo está habiendo una verdadera revolución en la Iglesia. Su alta exposición, sus guiños e –inclusive- los desafíos a su custodia, son su más grande fortaleza. El mundo ve al Papa casi en tiempo real. Y el Papa se muestra al mundo permanentemente.



Está poniendo todo a la vista de todos.



Y, mientras eso sucede, Francisco comienza a arrancar de la Iglesia, lo peor que tenía.



Como él mismo lo pide, “recemos por él”.



(Fuente: OM)



 


 
 
  • María Inés
    Recemos por él y convirtámosnos en el pueblo de Dios que lo acompaña, El también reza por nosotros.
  • Sandra
    Alguien tenía que tener el coraje de arrancar de la Iglesia lo que desfigura el rostro de Cristo, del Padre misericordioso y del Reino. Rezo por Francisco y por el compromiso de cada bautizado para construir una Iglesia como la soñó Jesús.

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