Jerusalén luce una inusual joya de oro del tiempo del Segundo Templo

Arqueólogos israelíes hallaron una pieza que, consideran, es un cascabel perdido por un gran sacerdote del Templo.

 
Jerusalén luce una inusual joya de oro del tiempo del Segundo Templo

Las excavaciones arqueológicas en la parte antigua de Jerusalén siguen brindando sorpresas a los israelíes y al mundo entero. La semana pasada, el departamento israelí de Antigüedades anunció que  fue hallado debajo de la Ciudad Vieja un cascabel de oro perdido en la época del Segundo Templo, hace más de dos milenios. 


La pieza estaba en un antiguo conducto de agua que parte de la fuente de Siloé, en el barrio palestino de Silwan, en Jerusalén Este. Es esférica, de un centímetro (media pulgada) de diámetro, tiene una pequeña asa que al parecer se utilizaba para coserla como ornamento en la vestimenta de algún residente rico que vivió hace dos milenios en la ciudad, según dijeron los arqueólogos.

Cuando Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, agitó el cascabel durante su exhibición pública, el débil ruido metálico emitido era algo entre un tintineo y un ruido de sonaja.  Los responsables de la excavación estiman que el cascabel lo perdió probablemente un gran sacerdote del Templo, ya que estos dignatarios utilizaban esos ornamentos, según la Biblia. 

El dueño del cascabel probablemente “caminaba en la calle y de alguna manera se le cayó de la vestimenta hacia el canal del desagüe”, señaló Shukron. Agregó que  el cascabel es el único de este tipo hallado hasta ahora en Jerusalén  y se corresponde con el periodo del Segundo Templo, lo cual lo convierte en un hallazgo “muy inusual”. El Segundo Templo estuvo en pie del 515 a.C. al 70 d.C.

El pasaje bíblico de Exodo 39:25-26 menciona cascabeles de oro cosidos en el dobladillo de las vestimentas de sacerdotes del templo , además de granadas decorativas: “Se hicieron también campanillas de oro puro, y se pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas; una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada, en las orillas alrededor del manto, para ministrar, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés”.

Fuente Protestante Digital
 
 
 

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