La adicción al juego y la proliferación de bingos

La presencia masiva de lugares de juego apunta a reforsar el facilismo, la adicción y el individualismo. La importancia de tomar conciencia sobre un problema que golpea a muchos hogares.

 
La adicción al juego y la proliferación de bingos

"Vemos cómo han proliferado los casinos, los bingos, unidos al fabuloso negocio de las máquinas tragamonedas, aun en cercanías a barrios pobres. (...) Asimismo, el fenómeno de las nuevas tecnologías, como Internet, hace emerger nuevas y cada vez más masivas formas de juego", alertó la Pastoral Social de la arquidiócesis de Córdoba, al referirse al reciente debate por la instalación de casinos y máquinas tragamonedas en esta provincia argentina. "Es importante hablar sin eufemismos. El juego de azar es un negocio que mueve gran cantidad de dinero para beneficio de unos pocos en detrimento de muchos".


En un comunicado emitido el viernes último, los agentes de pastoral explicaron que "se debe distinguir claramente entre las actividades lúdicas, como son la recreación, el deporte y el esparcimiento, de la perniciosa influencia de los juegos de azar, en especial los que se brindan en los casinos, que además de facilitar la adicción patológica al juego, afectan especialmente a las familias más pobres, que ven allí la solución mágica a sus problemas económicos y afectan a los jóvenes que son atrapados por el egoísmo de un juego esencialmente individualista que atenta contra la cultura del trabajo y contra la solidaridad”.

El organismo consideró, por el contrario, que “es con la educación desde la escuela y el hogar, y desde el ejemplo de los gobernantes que se logrará evitar el fomento de este tipo de actividad que no tiene como finalidad el aspecto lúdico del hombre y la comunidad, sino asegurar ganancias fáciles y sin riesgo a las empresas que las propician".


"Quien se apasiona en el juego puede arriesgar y perder aquello que pertenece también a su cónyuge y sus hijos. Es una acción que daña la comunión familiar, y lleva muchas veces a discusiones, reproches y peleas. Cuando la situación se torna incontrolable, aparecen las conductas adictivas. La ludopatía es una enfermedad emocional de naturaleza progresiva. Quien padece esta patología suele tener baja estima de sí mismo. Desde esta perspectiva hay una raíz común con otras adicciones", agrega.


Además de denunciar, la Pastoral Social suma su apoyo a toda propuesta que conduzca a un real y sustentable desarrolo de las personas, familias y comunidades, "es fundamental alentar las actividades deportivas para jóvenes y niños, la construcción y operación de centros comunitarios en los barrios para que sean utilizados como mecanismos de contención e incorporación de la gente al disfrute de la música, el teatro, el cine, los juegos y toda forma de arte, así como la participación activa y comunitaria en capillas y centros religiosos, aportando el componente espiritual. Estos espacios son más eficaces y sustentables para alcanzar el objetivo de dignificación del ser humano que las más simples y muchas veces inoperantes prohibiciones".

Para finalizar: "Creemos en la creatividad y la mirada puesta en el Bien Común de todos nosotros como ciudadanos y constructores de una sociedad más justa y saludable. Creemos que no buscamos caminos ni respuestas mágicas a los desafíos sociales frente a la pobreza y exclusión, todo lo contrario, sabemos que con educación y trabajo se construye una sociedad sana y digna".

Fuente AICA

 
 

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