La Iglesia rezó y llevó consuelo a la víctimas de las tragedia de Once

A un año de la tragedia, familiares y amigos de las víctimas y ciudadanos de a pie, reclamaron justicia.

 
La Iglesia rezó y llevó consuelo a la víctimas de las tragedia de Once

El obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García, presidió la misa en la catedral metropolitana, donde la Iglesia llevó consuelo y rezó junto a los familiares de las víctimas de la tragedia Once, al cumplirse el primer aniversario del accidente ferroviario que provocó la muerte de 52 personas, entre ellas un nonato, y más de 700 resultaron con heridas de distinta consideración. “Ustedes se acercaron a esta iglesia para rezar por sus familiares y amigos muy queridos a un año de la tragedia que enlutó el corazón de esta ciudad por tantos hermanos nuestros que perdieron la vida o sufren en su cuerpo las consecuencias de este accidente”, subrayó ante numerosos allegados a los fallecidos, que exhibían carteles en reclamo de justicia.



El obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García, presidió la misa en la catedral metropolitana, donde la Iglesia llevó consuelo y rezó junto a los familiares de las víctimas de la tragedia Once, al cumplirse el primer aniversario del accidente ferroviario que provocó la muerte de 52 personas, entre ellas un nonato, y más de 700 resultaron con heridas de distinta consideración. 


“Ustedes se acercaron a esta iglesia para rezar por sus familiares y amigos muy queridos a un año de la tragedia que enlutó el corazón de esta ciudad por tantos hermanos nuestros que perdieron la vida o sufren en su cuerpo las consecuencias de este accidente”, subrayó ante numerosos allegados a los fallecidos, que exhibían carteles en reclamo de justicia. 


Otras carteles con las fotos de las víctimas fueron colocados delante de la mesa del altar, mientras en los bancos las madres no podían contener su dolor y echaban a llorar. 


El prelado destacó que estén aquí para rezar y no para “que se haga justicia, al menos la humana, están aquí porque tienen la certeza de que el clamor del corazón es escuchado”. 


“No están aquí para buscar una respuesta que sacie interrogantes silenciados sino para encontrar el sosiego que permite tener esa mirada que lleva a reclamar lo que se necesita sin odios ni resentimientos, no sólo para los que ya no están sino para los que continúan en la vida”, aseguró. 


“Este es, con certeza, el lugar para el bien llorar porque sabemos que hay alguien, el Padre que nos ama, que recoge toda lágrima para que, desde la ternura que sólo da el cariño desinteresado, transforme la desesperación en esperanza y no se quede amargo el corazón”, precisó. 


Monseñor García sostuvo que “venimos a este lugar a buscar el consuelo que no es una palmadita resignada en la espalda sino la fortaleza de Dios que brota de su amor para poder seguir adelante por el camino de la vida”. 


Tras señalar que “venimos a buscar en Dios el consuelo, que no es olvido superficial”, afirmó que “creemos en un Dios que tiene memoria, no la memoria, a veces, rencorosa de los hombres sino la que da consuelo, nos anima a la memoria viva, a encontrar el consuelo en aquello que también es dolor”. 


(Fuente: AICA)


 
 

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