Peregrinos: siete días de camino y oración

Hace más de sesenta años, un grupo de amigos tuvo la iniciativa de unir La Paz y el santuario de la Virgen de la Asunción, en Chuma (Bolivia).

 
Peregrinos: siete días de camino y oración

En 1948, un grupo de amigos nacidos en la ciudad de Chuma y  residentes en La Paz, decidieron organizar una peregrinación hasta el Santuario de la Virgen de la Asunción, en su tierra natal. Planificar y realizar esta travesía era un desafío por la distancia, la cual demanda siete días de marcha, y por la dureza del camino, el que consiste en la subida al altiplano  y el posterior descenso hacia el valle interandino.


Lejos de amedrentarse, los seis peregrinos iniciaron su marcha el 6 de agosto de ese año, animados por su fe en Cristo y su amor a la Patrona del pueblo chumeño. Aquel emprendimiento marcó el camino de varias generaciones de fieles que, año a año, reeditan la caminata como muestra de su cariño y gratitud para con la Madre del Señor. Ese grupo de seis amigos fundó la "Peregrinación Pedreste La Paz - Chuma Brigada Héctor Enríquez B.", una agrupación con carácter religioso, cívico y social. Está dirigida por un "comandante" que hace las veces de presidente de la institución y rota todos los años. Es el encargado de organizar las reuniones mensuales para coordinar tareas y recaudar fondos. Con los ingresos reunidos por cuotas de los socios, eventos y donaciones, la organización realiza actos de beneficencia en favor de los habitantes de Chuma. Así, la fraternidad religiosa expresa su fe con gestos concretos de caridad.


En los 63 años de vida de la entidad peregrina se han realizado un sinfín de obras, desde riego en comunidades aledañas y  refacción de plazas hasta la entrega de material escolar para los alumnos de Chuma.


LA TRAVESÍA


La marcha comienza el día festivo de la patria boliviana, el 6 de agosto. Los hermanos peregrinos se reúnen a celebrar la Eucaristía e inician la caminata por empinadas avenidas y calles hacia la ciudad de El Alto de La Paz. En el trayecto, familiares y amigos van uniéndose al grupo y los acompañan hasta Río Hondo, donde lo despiden con sus bendiciones.


Los días sucesivos están marcados por la altura, el viento, el cansancio y sobre todo, por la oración y la vida comunitaria. Cada descanso es una ocasión para dar gracias por la jornada vivida y compartir el alimento que se tiene. A mitad de camino, se realiza el cambio de "comandante" y se le da la bienvenida a los nuevos peregrinos. La geografía es desafiante, pero el corazón encendido por la fe y el amor puede más. Luego de haber subido a más de 4.200 metros de altura y haber descendido hasta el valle, cruzando ríos y transitando desfiladeros, el séptimo día, los caminantes llegan a los pies de la Virgen de la Asunción en medio de la algarabía de la población local, que se da cita en el Templo para recibir a los peregrinos. 


Desde hace más de 60 años, este recorrido une mucho más que dos ciudades de Bolivia, es sobre todo, la unión de los creyentes en un mismo espíritu de gratitud y alabanza. Una metáfora de la vida del cristiano que, "entre montañas y valles", camina confiado en la protección del Señor hacia la patria celestial.


Fuente diario Extra, 31 de julio de 2011.

 
 
 

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