Sacerdote y monja enamorados en la TV, apuesta para el "prime time"en Argentina

En abril se estrenará en Argentina una telenovela cuyos adelantos ya hacen atisbar polémicas.

 
Sacerdote y monja enamorados en la TV, apuesta para el "prime time"en Argentina

La televisión argentina, como otras de habla hispana, cada tanto involucra en sus historias de ficción la figura de sacerdotes o religiosas que viven romances. Historia de una monja, con la bella Audrey Hepburn como protagonista, es un antecedente fílmico que, adaptado a distintas circunstancias, cada tanto irrumpe en distintas versiones en la pantalla pequeña.


La salvedad en la que se incurre tradicionalmente es que detrás de la sotana sacerdotal, o del hábito religioso, hay un personaje oculto, como en la también popular película Sister Act. Tal es el caso de la reciente telenovela argentina Padre Coraje, en la que el protagonista utiliza el hábito para escapar de quienes buscaban terminar con él.


Pero en abril comenzará una nueva ficción que muy probablemente despertará alguna polémica. Esperanza Mía, la nueva ficción de la productora Pol-Ka para uno de los canales líderes del aire argentino, El Trece, será protagonizada por Lali Espósito, quien interpretará a una joven oculta en el hábito de una religiosa, y Mariano Martínez, que hará las veces de un sacerdote que acompaña a las religiosas del convento en el que el personaje de Espósito se refugiará.


Integrarán el elenco Ana María Picchio, Carola Reyna, Rita Cortese, Federico D'Elía, entre otros nombres destacados del mundo de la actuación. Se trata de una apuesta fuerte para el prime time en previsible tono, por los antecedentes de sus intérpretes y los avances televisivos ya presentados, de comedia romántica.


"Tomás (el sacerdote) y Esperanza (la falsa novicia) van a tener un amor prohibido y culposo. Mi personaje está totalmente encaminado con la religión, tiene su vocación y está feliz convencido de que su vida tiene ese rumbo, hasta que se cruza con Esperanza, la falsa novicia y todo le cambia", adelantaba Mariano Martínez, uno de los principales galanes de la televisión argentina.


No se observa en los actores, representantes de una joven generación de artistas muy populares tanto en la Argentina como en otros países que consumen ficciones locales, animosidad religiosa a la hora de encarar la ficción.


En las entrevistas previas al estreno presentan el foco de la trama en la historia de amor entre dos jóvenes, y en el reencuentro de la falsa novicia con su madre.


Y la productora PolKa, la más prolífica de los últimos años a la hora de cosechar éxitos, nunca ha sido particularmente transgresora en cuanto a herir sensibilidades religiosas, aunque sí ha merodeado el tema tanto con Padre Coraje como con las miniserie En el nombre de Dios y El hombre de mi vida.


Sin embargo, es previsible que a la hora del esperado beso entre los protagonistas, quienes vean en el hábito sacerdotal una referencia de dignidad y pureza se sientan incómodos. Y despierte comentarios de los opinólogos de siempre, ante la previsible reacción, sobre el tan injustamente repudiado celibato. Quizá no tanto como cuando la campaña de Benetton presentaba el beso del cura y la monja, pues mucho ha pasado en el camino en una cultura cada vez menos respetuosa de lo sagrado.


Estará en la habilidad de los productores y guionistas el narrar una historia que no agravie sensibilidades religiosas y sea respetuosa de dicha dimensión y vocación, aun con el tema ya encaminado y anunciado. 


(Fuente: Aleteia / Autor: Esteban Pittaro)

 
 

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