Tratarlos bien...

El 15 de junio fue el Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Una jornada para prestar atención sobre la necesidad de honrar a nuestros viejos.

 
Tratarlos bien...

     A cinco años de haberse impuesto el 15 de junio como el Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, los especialistas coinciden en que si bien hay una mayor visibilidad de la problemática, es necesario educar a la sociedad para “desnaturalizar” las situaciones de violencia hacia los mayores, reclama la Fundación Padre César Rondini, de Villa Regina, Río Negro, a cargo del Hogar de Ancianos Juan Pablo II, al reproducir un artículo periodístico.

     La entidad considera que ante esta situación urge promover “el buen trato hacia las personas mayores, sin discriminación por condiciones sociales, físicas, psíquicas o emocionales”.

     "Tratarlos como a niños, omitir sus necesidades personales, pasar por alto sus requerimientos, insultarlos, ridiculizarlos e incluso decidir por ellos sus destinos son algunas de las formas de maltrato más comunes a las que los adultos mayores están expuestos", explicó el psicogerontólogo Ricardo Iacub.

     "El viejismo da cuenta de los prejuicios y estereotipos que se manifiestan en relación a la vejez y que de maneras diversas dan lugar a la discriminación, malos tratos o abuso", sostuvo.

     Pese a este panorama, "existe una mayor conciencia por parte de la gente mayor no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo", señaló la gerontóloga Lía Daichman, quien afirmó que "esto fue favorecido a partir de la instauración en 2006 del Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se recuerda en casi todo el mundo".

     Según un estudio realizado en la Argentina entre 2007 y 2009 por la Dirección Nacional de Políticas Públicas de Adultos Mayores, el 36% de un grupo de adultos encuestados manifestó haber vivido alguna situación de maltrato.

     El estudio reveló, además, que el 40,5% expresó que el maltrato provenía de un familiar, número que coincide con los valores internacionales donde los principales victimarios son los hijos a los que le siguen en segundo término las parejas.


Fuente AICA

 

 
 

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