¡Basta del pasado!

El remordimiento puede convertirse en un peso que nos oprime y no nos permite retomar nuestra misión. Por el Pastor Osvaldo Carnival.

 
¡Basta del pasado!

Lectura: 2 Samuel 12: 1-23


Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. —Isaías 43:25

 

¿Cómo debemos actuar cuando fallamos en la fe y dañamos el testimonio de la Iglesia de Cristo frente a nuestros amigos y familiares o lo deshonramos con nuestras acciones?

Podemos aprender del rey David, después de su humillación por el escándalo con Betsabé. Aunque no podían evitarse las terribles consecuencias de su pecado, halló una forma de restaurar su comunión con Dios, que le permitió seguir sirviéndolo. Nosotros también podemos hacerlo.

El modelo de David en 2 Samuel 12 nos ayuda: Debemos confesar nuestro pecado con sinceridad (v. 13) y buscar el perdón de Dios. Después, pedirle que exima a los demás de las consecuencias de nuestras acciones (v. 16). Por último, reconocer que, a veces, es imposible evitar las consecuencias y que hay que soportarlas. Aunque éstas siempre nos duelen, debemos evitar que nos consuman de tal modo que dejemos de servir a Dios (V. 20-23).

Satanás no solo se deleita en nuestros fracasos, sino también en la inactividad espiritual que, a veces, genera el remordimiento. Cuando arruinamos nuestro testimonio, somos humillados y así debe ser, pero no debemos aumentar el daño al recluirnos en el silencio y la oscuridad, y dejar de ser embajadores de Cristo. Podemos superar los errores del pasado.

 

DIOS PERDONA POR COMPLETO NUESTROS PECADOS PARA RESTAURARNOS A SU PRESENCIA Y SERVICIO
 
 

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