"Pídanle a sus padres que recen con ustedes"

Palabras de Benedicto XVI a los niños de Benín durante su visita a un hogar y una parroquia.

 
"Pídanle a sus padres que recen con ustedes"

CIUDAD DEL VATICANO, 19 NOV 2011 (VIS).- Benedicto XVI visitó el Hogar Paz y Alegría durante su visita a Benín, donde seis hermanas misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta cuidan de decenas de niños abandonados o enfermos, y aseguran alimentos a otros niños de la zona que padecen malnutrición.

El Papa fue recibido por los niños con cantos y bailes. Tras rezar con ellos y bendecirlos, recorrióó el Hogar, y seguidamente se dirigió a la vecina parroquia de Santa Rita. Allí le esperaban unos 800 niños de la ciudad con sus acompañantes.


El Santo Padre dirigió unas palabras en francés a los pequeños:

“Los saludo con gran alegría. Gracias porque los que habéis venido sois muy numerosos. Dios nuestro Padre nos ha convocado alrededor de su Hijo y nuestro hermano Jesús (...), que nos quiere tanto y está verdaderamente presente en los sagrarios de todas las iglesias del mundo, de vuestros barrios y parroquias. Los invito a visitarlo con frecuencia para manifestarle vuestro amor”.

“Algunos de ustedes habéis hecho ya la primera comunión, otros os estáis preparando para hacerla. (...) Cuando comulgo, Jesús viene a habitar dentro de mí. Tengo que recibirlo con amor y escucharlo con atención. En lo más profundo del corazón, le puedo decir, por ejemplo: ‘Jesús, yo sé que tú me amas. Dame tu amor para que te ame y ame a los demás con tu amor. Te confío mis alegrías, mis penas y mi futuro’. Queridos niños, no dudéis en hablar de Jesús a los demás. Es un tesoro que hay que saber compartir con generosidad”.

“La oración (...) es un grito de amor dirigido a Dios nuestro Padre, con el deseo de imitar a Jesús nuestro Hermano. (...) Como Jesús, yo también puedo encontrar cada día un lugar tranquilo para recogerme delante de una cruz o una imagen sagrada para hablar a Jesús y escucharlo. También puedo usar el Evangelio. Después me fijo con el corazón en un pasaje que me ha impresionado y me que guiará durante la jornada. Quedarme así por un rato con Jesús le permite darme su amor, su luz y su vida. Y estoy llamado, por mi parte, a dar este amor que recibo en la oración a mis padres, mis amigos, a todos los que me rodean, incluso a los que no me quieren o a los que yo no quiero tanto. (...) Pedid también a vuestros padres que recen con ustedes”.

“Mirad, saco un rosario de mi bolsillo. (...) Tal vez ya sabéis rezar esta oración; si no es así, pedid a vuestros padres que os enseñen. Cada uno de ustedes recibirá un rosario al terminar nuestro encuentro. Cuando lo tengáis en vuestras manos, podréis rezar (...) por todas las intenciones importantes. Y ahora, antes de que os bendiga con gran afecto, recemos juntos un Ave María por los niños de todo el mundo, especialmente por los que sufren a causa de la enfermedad, el hambre y la guerra”.

Después de la bendición final, el Santo Padre se trasladó para mantener un encuentro con los obispos del Benín.

 
 

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