"Radiación" de cristianismo en el mundo y las redes sociales.

Propuesta a los jóvenes que participan de la JMJ y a todos los que creen en Cristo.

 
"Radiación" de cristianismo en el mundo y las redes sociales.

MADRID, 19 de agosto 2011 (ZENIT.org).- ¿Qué pasará en la vida del más de millón de jóvenes tras las Jornadas Mundiales de la Juventud? El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga los ha invitado a que se conviertan en una auténtica radiación de cristianismo para el mundo, también en las redes sociales.


El arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Caritas Internationalis hizo esta propuesta en la tercera catequesis que ha dirigido a medio millar de jóvenes.

El encuentro ha vuelto a comenzar con el canto elegido por el cardenal para iniciar sus dos anteriores catequesis --“Los dones no son para esconderlos, si no para servir a los demás…”--, que da pie a la primera pregunta lanzada a los jóvenes: “¿Qué va a pasar después de la JMJ?”.

“Muchos por miedo al hostigamiento ‘anti-religioso’ no se manifiestan”, reconoció. “Nos quieren volver a esconder. Unos dicen que son ateos, otros que agnósticos, otros que católicos que no practican (eso no es ser católico) pero nosotros estamos ahí, sabiendo lo que significa nuestra fe, y no la proclamamos como deberíamos”.

UN TSUNAMI DE AMOR

“Cuando tuvo lugar el tsunami en Japón, al principio había movimiento, terremotos... para al final lo que queda es el peligro de la radiación –siguió diciendo--. Dejemos, pues, tras este ‘tsunami de la JMJ’ nuestra radiación de cristianismo, de catolicismo… porque el cristianismo irradia amor”.

“¿Cómo se convirtieron los paganos en aquellos tiempos en que estaba prohibido manifestar la fe cristiana?”, preguntó el purpurado.

“Fijaos que era difícil, pero lo hicieron --respondió--. Ahora sí se puede proclamar la fe. El cristiano no debe tener miedo a mostrar su fe. Sería como la sal que pierde su sabor, y eso no es sal, a fin de cuentas. La manera de transmitir es dar luz, irradiar fe en el trabajo, con nuestros amigos, nuestras redes sociales, que vean lo que sentimos, la felicidad de estar en Cristo y actuar en Cristo.

“Lo importante es que la luz no sea tibia --subrayó--. Se debe actuar coherentemente, ya que la fe por sí sola, sin entrega al otro, no tiene sentido. Perdemos la credibilidad como cristianos”.

Según el cardenal hondureño, “no existe fe sin compromiso con la realidad. Hay quienes para ridiculizar la fe nos llaman fanáticos; por eso, definirse como cristiano es ser valiente, ser fuerte. San Juan decía ‘quisieron apagar la luz porque vivían en tinieblas’. Mucha gente no tolera ver la verdad porque viven vidas insípidas. Disecadas”.

“El que esconde su testimonio debilita su fe --advirtió--. Los testimonios de la familias que han acogido anteriormente las JMJ en Colonia o en Australia (no católicos muchos de ellos) dan fe de la generosidad, de la alegría de los asistentes y del mensaje de amor que les quedó”.

EVANGELIZAR CON LA PALABRA Y LA VIDA

Evangelizar, aclaró, es “dar a conocer a Cristo, con nuestras palabras y con nuestra vida”“Como en las empresas, la excelencia en la calidad en el cristianismo es llegar a la santidad. Obremos, pues, en consecuencia para lograrlo --exhortó a los jóvenes--. Todos y cada uno de nosotros tiene oportunidades cada día para labrarse ese camino”.

“San Pablo, al final de su vida, nos dijo que había peleado, combatido para conseguir esta meta. La vida cristiana es como una competición deportiva. Hay que caerse, pero sobre todo saber levantarse”, indició.

GLOBALIZAR LA ESPERANZA CRISTIANA

“Cristo es el bien más precioso que tenemos que compartir --siguió diciendo--. Tenemos que tener fe, como le dijo Jesús a la hermana de Lázaro: ‘Si crees, verás la gloria de Dios’. Si creéis seréis instrumentos para otros jóvenes. Si amáis a vuestros amigos debéis desearles lo mejor, que vivan vuestra misma alegría”.

Y concluyó: “Después de la JMJ nos queda hacer un trabajo parecido al que hicieron los apóstoles. Hay que globalizar la esperanza cristiana”.

Fuente www.zenit.org
 
 

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