Divorciados vueltos a casar

Suele pensarse que el divorcio es pecado, pero no es así. Suele pensarse también que los divorciados vueltos a casar han sido excluidos de la Iglesia, pero tampoco es así.

 
Divorciados vueltos a casar

Prevalecen ambas confusiones y siempre es necesario poner luz sobre estas realidades que ya son cotidianas.


Es muy alto el número de matrimonios que se diluyen con la separación y ulterior divorcio formal de los esposos, cosa que proporciona sufrimiento a la familia, pues romper un hogar no es fácil y explicarle eso a los hijos, para hacerles comprender lo que ni sus propios padres comprenden, no es tarea sencilla.


El matrimonio es indisoluble porque es Sacramento y, como tal, es presencia viva de Cristo en cada persona, presencia que nadie puede diluir, menos fracturar. Así como nadie disuelve el bautismo, ni la confirmación, ni la reconciliación, ni la eucaristía, ni el sacerdocio, ni la unción de enfermos, así nadie disuelve el matrimonio. Esta afirmación encuentra fundamento en las Escrituras cuando Jesucristo afirma: “Desde el comienzo de la creación, ‘Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y los dos se harán una sola carne’. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mc 10, 6-9). Luego la misma escritura es determinante cuando Jesús confirma, contundente, que “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Mc 10, 11-12).


Benedicto XVI acaba de arrojar luz sobre la situación de las personas divorciadas y vueltas a casar que desean vivir la fe y participar de los sacramentos. Fue a principios de este mes de junio, con ocasión de la celebración del VII Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Milán, Italia, cuando el Papa explicó: “Este problema es uno de los grandes sufrimientos de la Iglesia de hoy. Y no tenemos recetas simples. Es muy importante la prevención, esto es, profundizar desde el inicio del enamoramiento en una decisión profunda, madura. Además, es fundamental que las familias no estén nunca solas, sino realmente acompañadas en su camino. Y respecto a estas personas, debemos decir que la Iglesia las ama; deben ver y sentir este amor. Las parroquias y las comunidades católicas deben hacer realmente lo posible para que se sientan amadas, aceptadas, que no están ‘fuera’ a pesar de que no pueden recibir la absolución ni la Eucaristía. Deben ver que incluso así viven plenamente en la Iglesia. Se participa en la Eucaristía si realmente se entra en comunión con el Cuerpo de Cristo. También sin la recepción del sacramento podemos estar espiritualmente unidos a Cristo. Es importante que encuentren la posibilidad de vivir una vida de fe y puedan ver que su sufrimiento es un don para la Iglesia porque sirven así a todos para defender la estabilidad del amor y del matrimonio; es un sufrir en la comunidad de la Iglesia por los grandes valores de nuestra fe”.


Una de las muchas razones por las que los matrimonios se separan es porque al cabo de un año o dos de convivir alguno de los cónyuges llega a pensar que “ya se acabó el amor” y que no hay mayor interés en continuar. También sobre esto habló Benedicto XVI y explicó que “El sentimiento del amor ha de ser purificado, debe recorrer un camino de discernimiento, esto es, deben entrar en juego también la razón y la voluntad. En el rito del matrimonio, la Iglesia no pregunta: ‘¿Estás enamorado’?, sino: ‘¿Quieres, estás decidido?’. El enamoramiento ha de transformarse en verdadero amor por medio de la voluntad y la razón, a lo largo de un camino, el noviazgo, de forma que realmente toda la persona, con todas sus capacidades, con el discernimiento de la razón y la fuerza de voluntad, diga: ‘Sí, esta es mi vida’. También son importantes la comunión de vida con los demás, con los amigos, la Iglesia, la fe, con Dios mismo”.


El matrimonio requiere de saber que se establece un compromiso de mucha formalidad, hacia el otro porque se ha hecho un pacto de amor y de fidelidad, y hacia Dios porque es un sacramento. El Señor hará su parte para mantener unidos a esos esposos, pero ellos deben esforzarse y cuidarse uno al otro porque el riesgo de ofender es continuo y porque siempre será más fácil encontrar muchísimas palabras para ofender, que para perdonar, y porque después no suele encontrarse ni siquiera una palabra para reconciliar, perdonar, y buscar ser perdonado.


(Fuente: Church Forum)


 
 
  • RICARDO
    Hola a todos Leí atentamente la nota y siempre llego a la misma conclusión sobre el tema de los divorciados: " sí, pero no...". Yo me siento excluido de la Santa Madre Iglesia. Así como hay tantos divorcios hay tantas historias diferentes. La mía es muy simple, me casé el día que cumplía seis años de santo noviazgo y estuve once años casado, hasta que por común acuerdo con ella nos separamos y luego divorciamos. Mi mayor respeto a mi ex-esposa y madre de mis hijos, pero la verdad es que desde que nos separamos mi vida cambió para bien y, con mucho sacrificio y oración, recorro un camino de vida más feliz ahora. No me encuadro con los que se casan apurados y "por enamoramiento", pero mi matrimonio de había agotado pese a tomar todos los recaudos antes de asumir el compromiso sacramental. Estoy en paz conmigo y con Dios, todavía no tengo pareja (hace ocho años) pero supongo que vendrá, porque la máxima expresión de un cristiano es hacer feliz a otra persona, y tal vez nuevos hijos, quien sabe... Estoy seguro que cuando me presente al Padre, podré decirle:"estos son los frutos de los talentos que me has dado", y no una vida de soledad y dolor. Saludos
  • María del Cielo
    DESCRIPCION No está nada claro el art., aclara de un modo q oscurece, o mejor dicho, qiere decirle a la gente lo q qiere oír , aun a costa de contradecirse, ya q no qiere negar el Catecismo tampoco (nacido de la Palabra).. Es muy lindo (al mundo) resaltar q no están excluidos los divorciados en nuevas nupcias, pero al pasar se recuerda q el Matrimonio es un sacramento q hace presente a Cristo en el alma de los esposos legítimos y a Jesús "no se lo puede fracturar"; se acota q los "nuevos cónyuges" "no pueden recibir absolución ni eucaristía real" pero sí "vivir plenamente" en Jesús y en su Iglesia..(¿?), etc, etc.. palabras suaves para los oídos del mundo pero cuyos evidentes eufemismos y contradicciones ofenden la inteligencia.. Claro que no deben condenarse jamás pecadores sino el pecado en sí, al q todos estamos expuestos, y q la Caridad es con todos y lo ideal es q sea inversamente proporcional a la pobreza espiritual de la persona-prójimo en cuestión... pero al fin un artículo este semi hueco y cuasi dañino, ya q puede prestarse a confusiones y aun riesgo de sacrilegios.. Y ya la falsa Iglesia q´preparan el Anticristo y su "profeta" aprovecharán todo resquicio para falsear la Fe y dar por válido lo q el mismo Señor no. No les seamos funcionales. Advierto, solamente.. La verdadera Caridad es la q procura valientemente la salvación eterna del pecador, no edulcorarle las realidades. Gracias igual por la intención, Bendiciones
  • Enrique Schoo
    DESCRIPCION
  • Juan
    La realidad es que los divorciados no se han vuelto a "casar", sino que viven en una unión ilegítima y adúltera, y no pueden comulgar ni recibir la absolución por su estado de pecado mortal, según su propia elección. Esa es la verdad aunque sea difícil de decir y aunque la nota trate de ocultarla. Decir esto no es abrir juicio, que le corresponde a Dios. La nota, en cambio sí parece abrirlo y dejar mas o menos garantizada la sentencia absolutoria, aún cuando no puedan confesarse. Una contradicción evidente. Si los periodistas católicos intentan tocar temas de doctrina y magisterio, harían mucho mejor en prevenir a a las personas sobre las consecuencias posibles de sus actos. O, al menos, llamar a la oración para que el Señor perdone nuestros pecados, incluyendo a éste y nos dé la oportunidad de arrepentimiento final por ellos.
  • LEONARDO
    Estimados todos: Lamentablemente es verdad, el articulo no es muy claro; pero seamos realistas hoy la sociedad nos esta destruyendo (al mundo cristiano) Cada vez son mas los divorciados, los hombres que se acuestan con hombres, mujeres con mujeres, el aborto, la libertad de genero, etc. Si nos plantamos y decimos que los divorciados son pecadores, los homosexuales son pecadores, los abortistas son pecadores, vamos a terminar siendo un puñado locos de no mas de 10 miembros. Supongo como en algun momento nuestro gran Dios lo hizo (Desruyo Sodoma y Gomorra) volvera a ocurrir algo similar pero por estos tiempos. Mientras tanto tendremos que convivir con los pecadores y tratatar por todos los medios viables de recuperarlos para Cristo (y no terminar nosotros en pecadores) Pasando en limpio, comprendo el porqué de esta nota tan suave, necesitamos mostrarle al pecador su pecado!! pero desde adentro de nuestra comunidad cristiana, siempre con la premisa de no contaminarnos.
  • Dionisio José NOMBRE
    No se si entendí o no quise entender, la nota. Soy divorciado y vuelto a casar y me resisto a que no me den la absolución y me impidan comulgar. Jesús, jamás condiciono la Eucaristía, a la,absolución de los,pecados, por contra, dijo: TOMAD Y COMED TODOS DE EL Y TODOS ES UNA UNIVERSALIDAD.

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación