El Bautismo

El primero de los sacramentos de iniciación cristiana.

 
El Bautismo

Ya hemos hablado de los sacramentos. Sabemos que son siete los signos que Jesús le dejó a la Iglesia para hacerse presente por medio de ellos, de una manera especial.

El primero de los sacramentos es el bautismo…

 El agua es esencial para la vida, no solo para las personas. Necesitamos calmar nuestra sed, las plantas la necesitan para crecer y también los animales toman agua.

Hasta ahora no se conoce ningún tipo de vida que pueda sobrevivir sin agua ¡aunque sea un poquito! Por eso, el agua es signo de vida.

Pero también es cierto que el agua puede ser mortal: una inundación es peligrosa, para nadar en el mar hay que estar preparado.

Jesús utilizó también al agua como signo de vida, pero de vida sobrenatural. Él se hizo bautizar por Juan el Bautista para manifestar que era el Hijo de Dios (Mt. 3,16-17), como quiso que también nosotros seamos hijos de Dios, nos dejó este sacramento y le ordenó a sus discípulos que bauticen en su nombre (Mt. 28,19-20).


Bautismo significa inmersión ¿Por qué este nombre? Porque bautizarse es sumergirse en la nueva vida de hijos de Dios. Es renunciar al pecado (dejar que el agua arrase con él, como la inundación) para recibir el regalo de Dios (gracia = gratuito) que es Vida.

Por eso es el primer sacramento, porque por el bautismo “nacemos” como hijos de Dios.

¿Yo soy el único hijo de Dios? Claro que no. Jesús invita a todos a ser hermanos suyos e hijos del Padre. Por eso, al bautizarnos, entramos a formar parte de la familia de Dios, somos miembros de la Iglesia y, como hermanos, debemos ayudarnos y dar buenos ejemplos.

Repasemos: por el bautismo…

•    Renunciamos al pecado como forma de vida

•    Nacemos como hijos de Dios

•    Somos hermanos en Cristo

•    Recibimos al Espíritu Santo

•    Formamos parte de la Iglesia

¿Cuándo podemos comenzar a ser hijos de Dios? Desde que nacemos, por eso muchas personas son bautizadas de bebés. Sus padres le hacen el mejor regalo, que es darles la fe y el bautismo. Por supuesto, cuando ese bebé crezca deberá madurar su fe y elegir por sí mismo amar a Dios, pero de eso hablaremos después.

Herramientas:

•    Averiguar qué día fuimos bautizados para celebrarlo todos los años, como el cumpleaños.

•    Mostrar los signos del bautismo y explicarlos:

o    Agua (vida, muerte, pureza)

o    Vela (luz de Cristo que nos ilumina e ilumina a otros a través nuestro)

o    Vestido Blanco (pureza de vida)

o    Óleos sagrados (aceites que “marcan” – como una mancha- para siempre)

•    Si es posible, ir a un templo y acercarse a una pila bautismal. Hacer allí una pequeña oración dando gracias por haber recibido el regalo del bautismo.

•    De acuerdo a la edad de los chicos, hacer una sencilla ceremonia de renovación de las promesas bautismales (renuncia al pecado y profesión de fe, adaptados a la comprensión de los niños)

•    Oración:

Jesús, un día te acercaste al río Jordan y te hiciste bautizar, nos mostraste que eres Hijo de Dios y desde entonen anunciaste su Reino.

Hemos recibido el regalo del bautismo y queremos darte gracias,

Queremos ser buenos hijos de Dios y hermanos tuyos,

Queremos que el Espíritu Santo habite en nuestros corazones,

Queremos vivir como miembros de la Iglesia.

Danos siempre tu Luz para que no nos extraviemos.

Que la Virgen María, tu Madre y madre nuestra nos acompañe siempre. Amén.


M.N. © Yo Creo

 
 
  • k deveria salir bien la respuesta de lo que uno pregunta
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