El pequeño y sublime mundo de las velas

Con sencillez, belleza y discreción, las velas acompañan a los creyentes en su oración cotidiana.

 
El pequeño y sublime mundo de las velas

Cirios, velas o velones, no importa el tamaño, la forma o el color, cada cual tiene su aplicación y significado en la piedad cristiana, autenticas herederas de las candelas de la Menorá de los Hebreos.


Desde aquellas pequeñas velitas que los fieles encienden dentro de los templos, hasta el solemne cirio pascual, pasando por los cirios de las misas, los de los velorios de difuntos, los de la Primera Comunión, los que adornan la mesa para la cena navidaña o los que alumbran en los pequeños altares hogareños la imagen de un santo o un ser querido.


La fuerza del significado de las velas encendidas está hoy día lamentablemente oscurecida, por lo que no está demás recordarlo. El haber llamado simplemente "vela" ennoblece todavía más el significado de este objeto para la piedad y la devoción. Velar frente al Santísimo Sacramento, pasar la noche en vela, son expresiones que nos hablan de vigila al pie de algo o alguien esperando obtener con ello una gracia o un favor. Con todo, es innegable que fue el cristianismo el que le dio el más alto simbolismo al uso de las velas encendidas, al punto de que no hay en estos tiempos ceremonias más marcadas por la presencia de cirios y de velas que los que hace la Iglesia.

Es más admirable, también, el arte que al utilizar las velas se desarrolló en nuestra civilización. Candelabros profanos o litúrgicos de las más variadas formas y tamaños, maravillosos soportes donde los cirios arden haciendo guardia, iluminando, acompañando o rindiendo homenaje. Y para completar, aquellos capiteles hechos para que la cera se derrita uniformemente sin dejar estragos sobre la mantelería de los altares, o el matacandil para apagar los cirios ahogando la llamita con cierta solemnidad. Son todas piezas de uso litúrgico que fueron reveladas al ingenio humano desde la fe y la piedad para gloria de Dios y riqueza de nuestra cultura.

¿Qué sería la sociedad de hoy si viviéramos con el mismo espíritu creativo y piadoso que desarrolló el pequeño mundo de las velas?

Antonio Borda

Fuente Gaudium Press (Adaptación)

 
 
 

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