El soborno, fuente de injusticias

El Señor advierte de la gravedad del soborno y sus consecuencias para vida social. Por el Pastor Osvaldo Carnival.

 
El soborno, fuente de injusticias

Lectura: Deuteronomio 10:12-22


No aceptes sobornos, porque nubla la vista… —Éxodo 23:8 

 

En un viaje largo, note que los caminos asfaltados tenían profundas grietas. Cuando preguntó el porqué, el chofer explicó que eran por los neumáticos de camiones que transportaban más peso del permitido. Cuando los policías los detenían, los conductores los sobornaban para evitar multas. Los camioneros y los policías se beneficiaban económicamente, pero los demás conductores y los que pagan los impuestos tenían que soportar cargas financieras injustas más los inconvenientes de las carreteras deterioradas.

No todos los sobornos son manifiestos; algunos son más sutiles. Tampoco son todos financieros. La adulación es una clase de soborno cuya moneda corriente son las palabras. Tratar con favoritismo a ciertas personas porque hablaron bien de nosotros es como aceptar un soborno. Para Dios, toda parcialidad es injusticia. El Señor estableció que la justicia fuera incluso una condición para permanecer en la tierra prometida. Los israelitas no debían pervertir la justicia ni ser parciales (Deuteronomio 16:19-20).

El soborno priva a otros de dicha justicia, lo cual es una ofensa al carácter de Dios, ya que Él es «Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho» (Deuteronomio 10:17). Felizmente, el Señor nos trata a todos por igual, y quiere también que nosotros nos tratemos del mismo modo.

 

EL SOBORNO MUESTRA PARCIALIDAD; EL AMOR, JUSTICIA
 
 

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