La fe y el apostolado

Reflexión de Emilio Rodríguez Ascurra para este XV domingo durante el año.

 
La fe y el apostolado

Jesús envía a los doce a dar prueba de su fe a través del testimonio apostólico, mostrando que la misma no consiste simplemente en una actitud moral pasiva ni en un ideal reservado a la intelectualidad, de esta forma solo sería posible para algunos pocos, luego de mucho esfuerzo y no sin mezcla de error, como admite santo Tomás de Aquino en la Suma Contra los Gentiles.


El apostolado es el medio que todo cristiano tiene para expresar aquel encuentro con Jesús que ha cambiado su vida, dándole una dirección hacia la cual dirigirse, y una meta a la que debe ansiar sin desanimarse: la santidad. Para muchos, incluso entre creyentes practicantes, hablar de santidad presupone un término ya adquirido pero descartado de la vida corriente, se lo concibe como algo pasado de moda; no se lo concibe como el camino para la auténtica y definitiva felicidad, no únicamente eterna, aunque se orienta a ella, sino también temporal, pues cuán felices somos cuando hacemos el bien que mora en nuestro interior por la fuerza del Espíritu y evitamos el mal al cual somos tentados por el príncipe de las tinieblas.


Hacer el bien constituye toda una transformación dentro de la propia vida y de las comunidades, mas en estos tiempos en los que como cristianos somos interpelados a dar al mundo un testimonio mas concreto, a hacer de nuestra presencia en el mundo algo mas dinámico. “Porque eres un laico en medio del mundo puedes y debes santificar el mundo y santificarte tú mismo en él”, dirá san Josemaría Escrivá. Hacer de nuestra presencia en el mundo una propuesta de transformación de las instituciones y comunidades no significa adoptar una actitud de “vanguardia espiritual”, quedando en la mera superficialidad y abandonando nuestra identidad profunda: la de cristianos comprometidos; sino seguir el ejemplo de grandes maestros y volver a ocupar los espacios que dejamos libres, concretamente, visitar a los enfermos, a los ancianos, a los que sufren, educar cristianamente a los niños, etc., alimentados por Jesús Eucaristía e impulsados por la fuerza del Espíritu. Que este tiempo que para muchos será de descanso, sea un tiempo propicio para reflexionar acerca de las consecuencias concretas de nuestra vida de fe en el apostolado.

 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación