Dios actúa en medio de su Iglesia a través de los sacramentos. La importancia de estos "signos de la Salvación".
Hemos visto qué tan importantes son los signos para la comunicación y la vida de las personas. También aprendimos que Dios se valió de ellos para revelarse a su pueblo y que Jesús los utilizó para enseñarles a los discípulos el Misterio del Reino.
Cuando Jesús volvió al Padre, la Iglesia primitiva (los primeros seguidores de Jesús encabezados por los apóstoles) se reunían para orar y repetir gestos y palabras que aprendieron de Jesús. Algunos de esos signos tenían – y siguen teniendo – un significado especial, son los Sacramentos. Veamos qué son:
Los Sacramentos son signos que REALMENTE realizan aquello que representan.
¿Cómo es posible? La foto de un amigo NO ES mi amigo, sólo me lo recuerda; un abrazo NO ES la amistad, es una expresión de afecto. Sin embargo, los Sacramentos SI realizan lo que significan porque Jesús así lo quiso, Él nos envió al Espíritu Santo para que habitara en nosotros, los creyentes, y en la Iglesia se realizaran los Sacramentos por su poder divino.
¡Los hombres no podemos hacer los sacramentos si no fuera por la acción del Espíritu Santo que transforma simples gestos en REALES acciones de Dios!
Así, cuando se bautiza a una persona y se representa que nace de nuevo, como hijo de Dios, REALMENTE nace de nuevo como hijo de Dios. Cuando recibimos la comunión y representamos que nos alimentamos de Jesús, REALMENTE nos estamos alimentando de Él.
Esto es, sin dudas, un milagro que sólo es posible para Dios. Nosotros cumplimos el mandamiento de Jesús de repetir sus palabras y realizar los gestos que nos enseñó.
¿Podemos ver esos milagros? Con nuestros ojos podemos ver los gestos y con nuestros oídos escuchar las palabras, pero sólo con la Fe se puede apreciar la presencia del Espíritu Santo.
¿Y para qué están los sacramentos? Por medio de ellos Dios alimenta nuestra vida espiritual, nos hace crecer como hijos suyos, nos une como hermanos en la Iglesia y nos fortalece para que demos testimonio ante las demás personas de que creemos en Jesucristo. Así como alimentamos nuestro cuerpo, los sacramentos alimentan nuestro espíritu.
Jesús formó una comunidad de creyentes para que escuchara sus palabras y luego los envió a enseñar lo que Él les dijo, también los Sacramentos fueron aprendidos por los discípulos y se transmitieron en la comunidad. Hoy, la Iglesia continúa celebrando los Sacramentos en comunidad, porque no son cosas que se pueden guardar en un cajón, son celebraciones comunitarias ¡La fe se vive en comunidad!
¿Cuáles son los Sacramentos? Son siete: bautismo, confirmación, eucaristía, reconciliación, unción de los enfermos, orden sagrado y matrimonio. Siete regalos de Dios a la Iglesia y a cada creyente, siete formas en las que el Espíritu Santo actúa en nuestras vidas.
En los próximos encuentros, hablaremos más de cada uno de los Sacramentos.
Herramientas:
* Leer algunas citas bíblicas donde Jesús enseña y envía a sus discípulos a realizar los sacramentos: 1Cor. 11, 23-25 (San Pablo cuenta que recibió y trasmite lo mismo que Jesús hizo); Mt. 28, 18-20 (Jesús envía a bautizar).
* Realizar una pequeña puesta en escena donde participen algunos chicos. Luego preguntar qué diferencia hay entre una teatralización y los sacramentos (poner en acento en la realidad de éstos, aunque sólo veamos lo exterior).
* Poner un teléfono celular en una cajita (sin que los chicos lo vean), pasarlo entre ellos haciéndolo sonar (llamando a él) y preguntarles qué hay en la caja. Explicarles que así como ellos no ven el teléfono pero saben que está allí, en los sacramentos no vemos al Espíritu Santo pero sabemos que está presente por los gestos que se realizan.
* ¿Qué pasa si no alimentamos a un bebé? La fe es vida, también hay que alimentarla para que crezca y no muera: dibujar en un aficha a un bebé o adulto y de un lado hacer una lista de alimentos (bajo el título cuerpo) y del otro una lista con los sacramentos (bajo el título alma).
Oración:
“Gracias Dios Padre por regalarnos los Sacramentos,
Gracias Dios Hijo por estar presente entre nosotros hasta el fin del mundo,
Gracias Dios Espíritu Santo por santificarnos.
Amén”
M.N. © Yo Creo