Shabat: Encendido de velas

El ritual y la bendición del encendido de velas al comenzar el Shabat guarda una enorme riqueza.

 
Shabat: Encendido de velas

"Muchas velas pueden ser encendidas a partir de una sola sin que la llama de esta última disminuya en absoluto" -- Sifre Beahalotjá 93


Bendición:


Bendito eres Tú, Adonai, Dios nuestro, Rey del Universo, 


que nos santificó con sus preceptos y nos ordenó


encender las velas de Shabat.


(Cuando Shabat coincide con una festividad)


Bendito eres Tú, Adonai, Dios nuestro, Rey del Universo,


que nos santificó con sus preceptos y nos ordenó


encender las velas de Shabat y del día festivo.


Bendito eres Tú , Adonai, Dios nuestro, Rey del Universo,


que nos concediste la vida, nos sostuviste


y nos hiciste presenciar este momento.


Llega el Shabat y la casa se viste de luz, de una luz que irradia armonía y paz, de una luz que además de brillar es capaz de iluminar. Nos referimos al encendido de velas de Shabat (...).


Para cumplir con el mandato del encendido de velas basta, en realidad, con encender una sola candela. No obstante, según lo estipula la Mishná Brurá, la costumbre más generalizada consiste en encender dos velas, en alusión a dos versículos bíblicos que hacen referencia al Shsbat: "Recuerda (zajor) el Shabat para santificarlo" (Exodo 20:8), y "Observa (shamor) el Shabat para santificarlo" (Deuteronomio 5:12), las dos formas que asume el cuarto mandamiento del Decálogo en la Torá. Lo intelectual y lo conductual, el pensar y el actuar, pares de complementarios que se otorgan sentido recíprocamente en un entramado indisoluble.


Por otro lado, algunas familias alimentan la bella costumbre de encender una vela por cada integrante del hogar, agregando una vela extra por cada hijo o hija que arriba a sus vidas.


¿Cuál es el horario de encendido de las velas sabáticas? Existen diversas tradiciones. La más difundida de ellas consiste en realizarlo aproximadamente 20 minutos antes de la puesta del sol. Y la mujer del hogar (aunque esta tarea no está reservada exclusivamente a ella) recita para ello la "barajá" (bendición) correspondiente.


Cuenta el midrash que cuando los judíos retornan a sus hogares tras el servicio religioso del viernes a la noche, dos ángeles custodios los acompañan: uno bueno y uno malo. Si al entrar al hogar, éste se halla iluminado por la luz que irradian tanto las velas como la paz sabáticas, el ángel bondadoso dice: "Que esta misma luz y armonía los acompañen la semana entrante", y el ángel malvado, muy a su pesar, debe responder "Amén". Pero si al ingresar al hogar, no reina allí un clima sabático, el ángel malo dice: "Que esta misma oscuridad los acompañe la próxima semana", y el ángel bueno, con sumo dolor, está obligado a decir "Amén, que así sea".


"Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, pues, no es un acto sino un hábito", decía Aristóteles. Pero también es cierta la anécdota acerca del pensador Franz Rosenzweig que ante la pregunta sobre si observaba tal o cuál precepto, no contestaba "no", si ese era el caso. Él solía decri "todavía no". Y como dice el rabino Ismar Schorsch: "El viaje de vuelta al judaísmo a menudo comienza con este acto transformador. Para alterar nuestro estado interior necesitamos modificar nuestros alrededores. Ése es el propósito del ritual".


Encender las velas de Shabat es una invitación a permitir que se encienda la chispa divina que habita dentro de cada uno de nosotros, una chispa que está esperando ansiosa por arder.


Cuento:


En su lecho de muerte, un sabio anciano llamó a sus tres hijos  y les dijo: "No puedo dividir en tres lo escaso que poseo, ya que eso dejaría muy pocos bienes a cada uno de ustedes. Por eso he tomado una decisión: he dejado sobre la mesa tres monedas. Aquel que logre comprar con su moneda algo que permita llenar toda la casa se hará acreeedor a mi herencia".


El primer hijo compró paja, pero sólo consiguió llenar la casa hasta la mitad. El segundo hijo compró sacos de plumas, pero no consiguió llenar la casa mucho más que el primero. El tercer hijo compró sólo un pequeño objeto: una vela. Y al encenderla ese anochecer, logró qque la casa se llenara de luz ...


Para reflexionar:


¿Con qué solemos asociar el término "luz"? ¿Con el bien? ¿Con la energía? ¿Con la claridad?


¿Cómo definiríamos la relación que existe entre "luz" y "oscuridad"?


"El Hombre es lo que es y lo que potencialmente aguarda a ser desarrollado" ¿Cómo podríamos relacionar estas palabras con el mitzvá (el precepto) del encendido de las velas sabáticas y sus derivados?


Fuente "Sidur Tefilot Guedolot", edición de Judith Berinstein, Ediciones Seminario Rabínico Latinoamericano, 2007.

 
 

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