“¿De qué quieres que hable con Dios?”

Muchas veces no sabemos cómo dirigirnos a Dios. Nos sentamos frente a El y no nos salen las palabras. Aquí una buena guía.

 
“¿De qué quieres que hable con Dios?”

Me has escrito:


«orar es hablar


con Dios.


Pero, ¿de qué?»


—¿De qué?


De Él, de ti:


alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias...,


¡flaquezas!:


y hacimientos


de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.


En dos palabras: conocerle y conocerte: «¡tratarse!»


 


(Fuente: Camino -91-)


 
 
  • Marcelo Vernhes
    Muy acertada recomendación. Pienso que se puede extender con ejemplos concretos. El "hablar con Dios" con frecuencia no nos es fácil, una guía con ejemplos es un muy buen remedio a esta circunstancia

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