‘Cada día será más honda el agua que sacarás’

En un tapiz, colgado en la pared de una sala, la frase parece prenderse al corazón de uno y dejarlo alegremente inquieto.

 
‘Cada día será más honda el agua que sacarás’

Ahí está. En realidad estuvo durante muchísimos años, y seguramente seguirá estando por otros muchos más. Es un tapiz, colgado sobre el hogar a leña de una sala de estar. En sus márgenes, de izquierda a derecha, se lee: “Cada día será más honda el agua que sacarás”.


Estoy seguro de que nos servirá a ti y a mí para mirarnos en esa línea, que tiene hasta el sonido de un cuenco golpeando en la frescura del agua fresca y  también en su transparencia, y ayudarnos a rezar.



La vida interior, la vida de oración y de relación con Dios tiene –precisamente- esa evolución. Cuanto más lo tratamos, cuanta más presencia del Señor tenemos en nuestra vida diaria, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestros afectos, más profunda es nuestra unión e identificación con Él. Y eso nos da, también, una sensibilidad mayor para cuidar los detalles de amor y servicio por los demás.



Seguramente tu y yo nos hacemos la misma pregunta: ¿cómo profundizar nuestra relación con Dios?



“Me has escrito –decía San Josemaría- ‘orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?’ –¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias…, ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: ‘¡tratarse!’¨



Estoy seguro de que todavía hay agua “más honda” en tu vida interior y en la mía para sacar. Y no hay ninguna razón -¡por el contrario!- que nos impida seguir “ahondándonos”.


(Fuente: Yo Creo)


 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación