¿Cómo perseverar en la oración?

El desánimo y el cansancio son moneda común incluso entre las personas orantes. Ideas para "no aflojar" y crecer en la relación personal con Dios.

 
¿Cómo perseverar en la oración?

"Ya me cansé de mis compromisos de vida espiritual". Esta frase la he escuchado en repetidas ocasiones. Por lo general son personas para las que su vida de oración tuvo un inicio que parecía prometedor pero, al cabo de los años, llegó el cansancio o el aburrimiento. Conversando con ellas veo que las causas de la falta de perseverancia son múltiples. Ahora quisiera detenerme en dos.


1. Cuando los compromisos de vida espiritual se hacen únicamente "porque tengo que cumplir".

 


No está mal cumplir los compromisos asumidos; al contrario. El error está en no hacer los actos de vida espiritual por amor y con amor. Cuando los compromisos de vida espiritual no se viven como actos voluntarios con los que demuestro mi amor a Cristo, se vacían de contenido y por ello se termina por no cumplir más.

 


Un robot hace las rutinas para las que fue programado y sigue ciegamente las instrucciones que recibe; un robot "funciona", pero no tiene convicciones, no tiene libertad, no pone amor. El robot no realiza actos humanos. 

 


En la oración hay siempre un yo y un Tú. "Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar."(Catecismo 357)

 


Cuando te propones algo, lo que te has propuesto debe entusiasmarte, tienes que amar eso que te propones, tienes que tener pasión por aquello que haces. ¿Qué es lo que te debe entusiasmar de los actos de oración? No los actos en sí mismos, la rutina, sino la persona de Cristo, el deseo de conocerle, de estar a su lado y corresponder a su amor. Entonces haces tu meditación diaria por una convicción de fe y por el amor personal que tienes a Cristo. Si es así no sólo te limitarás a cumplir tu propósito, sino que buscarás tiempos de calidad para ello, buscarás crecer, hacerlo mejor cada día. 

 


2. Cuando esperas resultados inmediatos y no los obtienes.

 


Cuando se siembra una semilla de bambú japonés, hay que regarla y abonarla constantemente. Durante los primeros meses, no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los siete primeros años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles. Sin embargo durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros.

 


¿Tarda sólo seis semanas en crecer?

 


No, en realidad, se toma siete años para ello y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

 


"Pongamos todos mucho interés en esta práctica de la oración, ya que por ella nos vienen todos los bienes. Si perseveramos en nuestra vocación, es gracias a la oración; si tenemos éxito en nuestras tareas, es gracias a la oración; si no caemos en el pecado, es gracias a la oración; si permanecemos en la caridad, si nos salvamos, todo es gracias a Dios y a la oración. Lo mismo que Dios no le niega nada a la oración, tampoco nos concede casi nada sin la oración". (San Vicente de Paúl)

 


Por tanto, ante estas dos dificultades, la respuesta a la pregunta ¿cómo perseverar en la oración? podría ser:

 


a) Cada vez que inicies tus oraciones dite a ti mismo y dile a Jesús que las haces con amor y por amor a Él. Y luego haz  todo con todo el amor del que seas capaz, aún cuando no "sientas" emocionalmente los consuelos espirituales que brinda el Espíritu Santo a los corazones orantes.

 


b) Busca agradar a Jesús, no busques resultados inmediatos. Los frutos vendrán, pero se requiere mucha paciencia.

 


P. Evaristo Sada

 


Fuente: www.la-oracion.com (Adaptación)
 
 
  • Pablo Maya
    el verdadero secreto es hacer la oración con amor y fe, cuando esto se conjuga ten por seguro que lo demás es irrelevante. Bendiciones a todos

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación