"Dios es amor"

Comentario del Evangelio del domingo.

 
"Dios es amor"

En este pasaje de la 1ª carta de san Juan de este 6º domingo de Pascua nos encontramos delante de una de las verdades más sublimes de la Revelación: "Dios es amor" y el comentario de la misma (4,7-10). La nueva sección de la carta que inicia en el primer versículo de este pasaje se une a la sección precedente 4,1-6 con una palabra nexo: "de Dios". Por ello resultará necesario exponer en qué consiste "ser de Dios".


Pero antes comencemos por el inicio de la frase: "Amados, amémonos". La primera palabra de este texto, henchido por completo del amor de Dios hacia nosotros, es "amados", sin especificar quién es el sujeto de esta acción verbal pasiva. Para resolver esta cuestión hay que tener en cuenta el contexto en que se encuentra y el uso del mismo término en otros pasajes de la carta (cf. 2,7; 3,21 y 4,1). En todos ellos se nos habla antes del amor de Dios hacia nosotros. Por consiguiente el significado completo de este vocativo es: "amados de Dios". Sólo de este modo se entiende la exhortación siguiente: "amémonos", la cual brota de una convicción de fe: "Puesto que sois amados de Dios, ¡amaos unos a otros!"


A continuación precisa el autor: el amor es "de Dios". No estamos todavía ante la suprema afirmación de la carta, que aparece en el versículo siguiente: "Dios es amor" (v.8). Tal afirmación se presupone aquí. El enunciado del v.7: "el amor es de Dios", es un peldaño para ello. Debemos, por tanto, amarnos unos a otros, porque el amor procede de Dios y une con Dios. El amor de Dios si es auténtico en nosotros producirá sus efectos: el amor mutuo. A continuación san Juan añade una razón más para vivir el precepto del amor: "...y porque todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios" (v.7b). No se trata solamente de vivir el precepto del amor de unos para con otros, como si se tratara de cumplir por parte nuestra la condición para que seamos hijos de Dios y podamos conocer a Dios. Más bien, este amarnos los unos a los otros es la señal de autenticidad de nuestra comunión con Dios: sólo así podremos estar en consonancia con lo que somos por parte de Dios.


En el v.8 el autor responde a la pregunta implícita de por qué el que no ama no conoce a Dios. La respuesta: porque Dios mismo es amor. Nadie puede alcanzar la comunión con Dios –"conociéndole"–, si no está en consonancia con la esencia de Dios, que es ser amor. Ahora bien, ¿qué significa que "Dios es amor"? Para entender correctamente esta afirmación, necesitamos tener presente la explicación que los vv.9 y 10 nos ofrecen. En primer lugar, el amor de Dios se ha manifestado en el envío de su Hijo unigénito (v.9). A ello se añade que esta entrega de su Hijo –a la muerte–, como expiación por nuestros pecados, ha sido totalmente gratuita e inmerecida por parte nuestra (v.10).


De lo dicho anteriormente se deduce que la afirmación de que Dios es amor no se refiere a cualesquiera muestras de amor que Dios nos haya dado. Se trata, más bien, de la máxima expresión de su amor. Por consiguiente, "Dios es amor" quiere decir: es el que ha entregado su Hijo a la muerte, en favor nuestro. "Dios es amor" significa: Dios es el amor que se nos ha manifestado en Cristo. "Dios es amor" quiere decir: Dios es amor como entrega. "Dios es amor" equivale a: Dios es donarse a sí mismo, el difundirse a sí mismo, aunque Él permanece siempre el mismo.


Por último añadimos una breve explicación del v.9: "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él". Por un lado, san Juan coloca el amor de Dios en relación con nosotros, que somos los destinatarios de ese amor. Y, por otro lado, subraya que el amor de Dios se presenta ante el mundo. Dios envió su Hijo al mundo, para que nosotros pudiéramos nacer de Dios, para que nosotros pudiéramos "conocer" a Dios, para que nosotros tuviéramos comunión con Dios. Y esto significa: para que nosotros naciéramos del amor, y "conociéramos" al amor, porque en esto consiste precisamente la vida que merece ya realmente este nombre y que tiene en sí la promesa enunciada en 3,1.


(Fuente: Zenit - Pedro Mendoza, LC)



 


 


 


 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación