¿En qué mundo vives?

Dejemos que hoy salga ese niño que todos tenemos dentro, no permitamos que los años nos opaquen todas aquellas ilusiones, sueños, buenos sentimientos.

 
¿En qué mundo vives?

No me vas a decir que nunca te dijeron: Pero ¿en qué mundo vives? Dejemos que hoy salga ese niño que todos tenemos dentro, no permitamos que los años nos opaquen todas aquellas ilusiones, sueños, buenos sentimientos, e incluso, aquellas pequeñas travesuras que algún día quisimos hacer, ¡con qué cariño recordamos aquellos momentos! ¡Cómo no recordar el momento maravilloso de nuestra primera comunión, cómo nos preparamos! es que realmente ahí estaba Jesús. ¿Hoy podríamos decir lo mismo?, ¿hoy siento y experimento con esa misma intensidad la cercanía y presencia de Este Gran Amigo?, ¿hoy sigo teniendo en mi corazón a Jesús y por eso cada vez que lo recibo me estremezco?, ¡qué difícil es permanecer con esa sencillez de vida!, ¡qué difícil es hacerlo cuando vivimos en el mundo de los grandes, de los profesionales, de los que "SÍ HAN VIVIDO", en el mundo de los así llamados sabios de este mundo!, ¡qué diferente es el mundo de los niños!


...


Mañana en la mañana abriré tu corazón, le explicaba el cirujano a un niño.



Y el niño interrumpió: ¿Usted encontrará a Jesús ahí?


El cirujano se quedó mirándolo, y continuó: Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.


Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí? volvió a interrumpir el niño.


El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente.


Cuando haya visto todo el daño ahí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.


Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive ahí. Las alabanzas todas dicen que Él vive ahí.... ¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón!


El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: Te diré qué encontraré en tu corazón: Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos y debilidad en las paredes y vasos; y aparte, me daré cuenta si te podamos ayudar o no.


¿Pero encontrará a Jesús ahí también? Es su hogar, Él vive ahí, siempre está conmigo.


El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: Aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable. Terapia: Analgésicos y reposo absoluto. Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año. Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? preguntó en voz alta, ¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?


De pronto, Dios nuestro Señor le contestó:


El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío, y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para tí o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntas en mi reino, y mi rebaño sagrado continuará creciendo.


 


El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aun más rencor, no entendía las razones y replicó: Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿para qué?, ¿para que muera dentro de unos meses?


El Señor le respondió:


Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, "su tarea en la tierra ya la cumplió". Hace unos años envié una oveja mía con dotes de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador. Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo, sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.


El cirujano lloró y lloró inconsolablemente. Días después, luego de practicar la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico. El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:


¿Abrió mi corazón?


Sí -dijo el cirujano.


¿Qué encontró? -preguntó el niño


Tenías razón, encontré ahí a Jesús.


El mensaje de Jesús es siempre hermoso y claro, sólo el que es como niño entrará en el reino de los cielos, el que permanece como niño tendrá su corazón limpio para recibirlo, el que tiene la inocencia de un niño lo podrá trasmitir, y sin duda, ese mensaje llegará a transformar el mundo de los grandes, que esperamos no sea el tuyo. ¿En qué mundo vives, en el de los grandes o en el de los niños?


(Fuente: Catholic.net | Autor: P. Dennis Doren L.C.)


 


 


 
 

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