¿Eres una persona sabia?

Reflexión del Evangelio del domingo por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
¿Eres una persona sabia?

La Sabiduría es un don de Dios, fruto de la oración y del encuentro con él, es sabio aquel que ha aprendido a contemplar el mundo, todo aquello que lo rodea, con los ojos de Cristo, Sabiduría Encarnada. Así, podemos diferenciar dos tipos de sabiduría, por un lado aquella propia de los hombres y mujeres que saben desempeñarse en diversos y/o muchos ámbitos, es decir que saben hacer, y son estimados por ello, lo que no deja de ser un don; sin embargo la sabiduría que “desciende” de lo alto va mas allá de ésta.


El segundo tipo de sabiduría, en tanto, es la que nos permite descubrir lo Verdadero en medio de un conjunto de pequeñas verdades, aquella que reconoce que el camino recto, el camino según la ley, es seguir el camino de la ley natural. Este tipo de sabiduría no es acumulativa de conocimientos, como podría ser la anterior, sino experiencial, se necesita del contacto y de la experiencia con Dios para alcanzarla, no se logra por mero esfuerzo personal.


El Evangelio es claro al respecto: Señor ¿qué debo hacer para alcanzar la Vida Eterna?, hagamos especial hincapié en el término utilizado: hacer, no le pregunta simplemente cómo alcanzar aquello que añora, sino qué debe realizar de su parte, como si ello dependiera casi exclusivamente del esfuerzo personal. La respuesta de Jesús, claro está, lo desconcierta, pues luego de preguntarle acerca del cumplimiento de la Ley y viendo que exteriormente había sido observante, lo impulsa a dejarlo todo, a venderlo todo y seguirlo, es decir, que no alcanza con cumplir sino que es necesario hacer una opción decisiva de vida, hay que transformar el proyecto de vida para no permanecer apegado a sus bienes.


En este sentido podemos preguntarnos cuáles son aquellos bienes que no nos permiten seguir a Jesús de modo radical, qué es lo que nos impide configurar completamente nuestra vida con Cristo, cuál es nuestra sabiduría, somos capaces de dejarlo todo para ganarlo todo, o mejor dicho, para ganar un bien mas grande.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com)


 


 
 

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