¿Por dónde anda nuestro corazón?

En el mes del Sagrado Corazón, publicamos unos consejos de San Josemaría para cuidar nuestro corazón. Para que sea semejante al de El.

 
¿Por dónde anda nuestro corazón?

Me das la impresión de que llevas el corazón en la mano, como ofreciendo una mercancía: ¿quién lo quiere? —Si no apetece a ninguna criatura, vendrás a entregarlo a Dios.


     ¿Crees que han hecho así los santos?


¿Por qué abocarte a beber en las charcas de los consuelos mundanos si puedes saciar tu sed en aguas que saltan hasta la vida eterna? 


Ahora son lágrimas. —¿Duele, eh? —¡Claro, hombre!: por eso precisamente te han dado ahí.


¿Cómo va ese corazón? —No te me inquietes: los santos —que eran seres bien conformados y normales, como tú y como yo —sentían también esas "naturales" inclinaciones. Y si no las hubieran sentido, su reacción "sobrenatural" de guardar su corazón —alma y cuerpo— para Dios, en vez de entregarlo a una criatura, poco mérito habría tenido.


Por eso, visto el camino, creo que la flaqueza del corazón, no debe ser obstáculo para un alma decidida y "bien enamorada".


(Fuente: Camino)


 
 

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