Abraham, el primer hebreo y una aventura de ídolos

La tradición espiritual judía nos trae esta narración que no pierde vigencia en nuestros días.

 
Abraham, el primer hebreo y una aventura de ídolos

Cuenta el midrash que en Ur de Caldea vivía un hombre llamado Teraj, que se ganaba la vida tallando ídolos para venderlos en el mercado de la ciudad. Miembro de una cultura pagana y politeísta, este hombre había logrado que su familia viviera con cierta prosperidad.


La gran preocupación de Teraj, sin embargo, era su díscolo hijo mayor que se negaba a seguir los pasos de su padre y rendir culto a los "dioses" por él fabricados.


El nombre de este hijo era Abram, más tarde devenido Abraham, el primer hebreo.


En una oportunidad, Teraj dejó su puesto del mercado a cargo de Abram. Le dio a su hijo precisas instrucciones para que velara por el bienestar de los ídolos y les proveyera su ofrenda diaria de alimentos. Teraj pensó que esta responsabilidad motivaría al joven a cambiar de parecer y a sumarse de una vez por todas a la idolatría.


Sin embargo, esta ocasión sólo sirvió para que Abram consolidara su convicción de que estos "dioses", tal como lo expresa el Salmo 115, "tienen boca mas no pueden hablar; tienen ojos mas no pueden ver; tienen oídos mas no pueden oir; tienen manos mas no pueden tocar; tienen pies mas no pueden caminar".


Profundamente decepcionado, Abram tomó una vara y destrozó todas las imágenes que su padre había esculpido, todas excepto la más grande de ellas. Luego colocó la vara en la mano del ícono que había quedado indemne y puso delante de él la ofrenda alimentaria.


Cuando a su regreso Teraj encontró esta escena, inquirió iracundo a su hijo: "¿Quién le ha hecho esto a nuestros dioses?".


Abram le respondió: "¡No vas a creerlo , padre! Me acerqué a entregar a los `dioses´ su ofrenda diaria tal como te he visto hacerlo a ti tantas veces y, de pronto, cada uno empezó a reclamar ser alimentado en primer lugar. Finalmente, el más grande de ellos tomó una vara, rompió en pedazos a los demás y tomó todas las ofrendas para sí".


Teraj, incrédulo, increpó a su hijo: "¿Qué clase de broma es esta? ¡Ninguno de estos ídolos tiene la capacidad que tu les estás atribuyendo!".


Abram, entonces, repuso: "Padre, por favor, deja que tus oídos oigan lo que tu boca está diciendo".


                  "No tendrían que abandonar vuestros ídolos si no los hubieran construido primero" 

 
 
  • Yo
    umm nesecito pruebras biblicas que hablen de ello, he leído el genesis y en ninguna parte se menciona a Taré trabajando tallando idolos, pero me gustaria ver sus pruebas gracias!!
  • Otroyo
    encontró las pruebas bíblicas?
  • Aurora Delgado
    ¿No estás leyendo que es del Midrash de donde se toma esta anécdota?, pero que es muy cierta, y ya que eres un fundamentalista y quieres pruebas bíblicas, lee el libro de Josué 24, 2. Abraham salió de Ur de los caldeos. Una cultura, para su tiempo, muy civilizada, pero también, llena de dioses y diosas. Su familia era de ahí, lo cual nos muestra que debieron de realizar lo que su cultura marcaba -y la religión es parte de la cultura-, aquí lo interesante, es que Abraham quiso hacer el cambio, lo cual nos muestra, que el que debe decidir andar y hacer lo que el Dios Verdadero manda, somos nosotros. De cada uno depende hacer lo que es correcto e incorrecto. Ser diferentes en un mundo horrendo como en el que vivimos y que no dista mucho en lo que era el mundo en épocas de Abraham.

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