Adviento, tiempo de conversión

Reflexión del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Adviento, tiempo de conversión

Este domingo iniciamos el tiempo litúrgico que denominamos de Adviento, es decir, advenimiento, espera, preparación a la Navidad. Al mismo tiempo con éste tiempo arrancamos el ciclo litúrgico C, es decir, un nuevo año cristiano.


Como al inicio de cada empresa, proyecto personal o comunitario, nos proponemos algunos fines, ellos nos motivan a comenzarlo con buena predisposición, entusiasmo, ganas. Hoy, la Iglesia, nos invita a renovar nuestra recta intención de ser santos. La preparación para la venida del Señor, que vino hace 2012 años, y que de manera misteriosa aunque real renace en este año, es un tiempo en el que somos llamados a purificar nuestro corazón, nuestras intenciones, nuestra fe.


El Evangelio de esta semana, al igual que las lecturas, nos anticipan la venida del Mesías y, san Pablo, nos exhorta a comportarnos con coherencia en nuestra vida cristiana, es decir, nos impulsan hacia nuestro propio itinerario, que podríamos llamar, de transformación, entendiendo así de conversión. La preparación a la Navidad puede ser un sincero aunque infructuoso deseo si no es llevado a la práctica, de recreación de nuestra vida de fe, tornándola en una mera fiesta sin el profundo sentido religioso que posee, o bien un momento de transición en nuestras vidas que no se concretiza en 4 semanas, pero que iniciamos hoy como comunidad, dado que el camino de la fe no es privativo ni privado, es decir, no es sólo para mí ni puedo recorrerlo solo.


Jesús quiso nacer en el marco de una comunidad, esa misma comunidad luego de su Ascensión esperamos su segunda y definitiva venida, que no nos encuentre dormidos, encandilados por las luces del mundo del espectáculo, distraídos o sumergidos en el mundo del consumo.


(Fuente: Por EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com)


 
 

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