Confusión y desesperación

El hombre como tal es un misterio para sí mismo y se desfigura cuando es el mal una actitud normal de su vivir. Comentario al Evangelio.

 
Confusión y desesperación

La oración de Jesús a lo largo de cuarenta días y de cuarenta noches, durante los que se prepara para su vida pública, está fuertemente marcada por la presencia de las tentaciones, del mal en sí mismo. Mientras aparece la figura de los ángeles (enviados de Dios, en griego) como presencia de lo divino, el ángel caído, corrompido por la desobediencia a Dios, se inmiscuye en los planes del mismo Jesús e intenta seducirlo.


Su adentramiento en la existencia humana, en lo más profundo de la misma, viene a arrojar luz sobre las tinieblas del mal. La siembra del maligno llena al hombre de confusión, desesperación, lo sumerge en lo profundo de la depresión, lo hace capaz de ocasionar grandes males, pero también lo convierte en corrupto.



El mal en el mundo no solo es escenificado en degradantes acontecimientos como las guerras, los campos de concentración, la pobreza y el hambre, sino nuestro actuar cotidiano al optar por la propia conveniencia antes que por la necesidad del otro. El hombre se desconoce como tal cuando hace el mal, pues en su esencia ha sido creado para el bien, sin embargo fuerzas mayores lo someten e impulsan a obrar indebidamente.


El hombre como tal es un misterio para sí mismo y se desfigura cuando es el mal una actitud normal de su vivir, pues cuando la preocupación por el otro y el respeto a las leyes nos resultan extraños nos desconocemos, abandonamos la superioridad moral que poseemos por sobre el resto de la creación y que nos constituye en personas.


La vida pública de Jesús, los tres años que pasa enseñando, haciendo milagros y curando enfermos, son la esperanza que Dios deposita en cada uno como seres que deben ser redimidos. Dejarnos redimir, transformar en personas nuevas, que superan la tentación y la fuerza de hacer el mal nos hace libres, plenos, y otorga a nuestra vida un sentido. Quien vive haciendo el mal es prisionero de sus propias pasiones mientras que elige el bien es liberado.


(Fuente: Yo Creo / Autor: Emilio Rodríguez Ascurra / @emilioroz)


 
 
  • NOMBRE Maria Alejandra
    Cuanto tenemos para agradecer, ser libres. Jesus se entrego a si mismo para hacernos libres, redimidos por su Sangre Preciosa derramada en la Cruz del Calvario.Renacer cada dia , reconocer el mal y apartarnos no podemos vivir encadenados cuando fuimos libertados a un precio Divino, dio su vida por nosotros, tambien el libre albedrio y una conciencia podemos pensar y decidir. En confusion La Palabra, en desesperacion La Palabra, la oracion y la fe. Gracias por tus palabras que brindan conocimiento y una profunda reflexion.

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