Cuatro palabras para enriquecer tu meditación diaria

Apuntes para hacer de nuestro encuentro con Jesús un momento pleno.

 
Cuatro palabras para enriquecer tu meditación diaria

"Siento que la meditación es un peso,  ¿qué debo hacer?”


Respondo con otra pregunta: ¿la oración es para ti una actividad obligatoria o un encuentro querido?

Si es una actividad que cumples sólo porque debes cumplirla, comprendo que la oración se convierta en un peso difícil de llevar. Si siempre dejas la meditación para el final del día, si estás mirando continuamente el reloj mientras haces oración, si al cumplirse el tiempo terminas la oración de prisa y pasas a otra cosa… entonces es claro que para ti la meditación es una rutina que cumples sólo porque debes cumplirla, como el estudiante que detesta la escuela y va a clases porque no le queda más remedio.

En México, cuando quieres que alguien vea las cosas desde otra perspectiva, le dices: “Dale la vuelta a la tortilla”. Es decir: mira la meditación como un encuentro, no como una actividad. Como un encuentro que quieres tener con Jesucristo. Visto así, cambia todo.

Un novio llama todas los días a la chica que quiere. Espera el momento para llamarla. No lo hace por obligación, quiere llamarla, quiere escucharla, quiere sentirla cerca. Y cuando la encuentra, disfruta cada minuto como si el tiempo no pasara. 

Habrás leído “El principito” de Antoine de Saint-Exupery. Y recordarás el pasaje de la rosa:

“Un día el principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

 - No sois nada, ni en nada os parecéis a mi rosa.

Las rosas se sintieron molestas al oír al principito que les dijo:

 - Sois muy bellas, pero estáis vacías y nadie daría la vida por vosotras. Cualquiera que os vea podrá creer indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de vosotras. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

 - Adiós, le dijo.

 - Adiós, dijo el zorro. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

 - Lo esencial es invisible para los ojos – repitió el principito para acordarse.

 - Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

 - Es el tiempo que yo he perdido con ella… - repitió el principito para recordarlo.”

Estar juntos… tú y Dios. Perder el tiempo juntos... al final de la vida, Dios tomará esto en cuenta: Te mirará y se preguntará: ¿Le gustaba estar conmigo? Y entonces dirá, como dijo de María en Betania, Ha escogido la mejor parte y no le será arrebatada. Escogió la mejor parte en la tierra, pues ahora se la doy para toda la eternidad. 

La Imitación de Cristo, el libro de Tomás de Kempis, nos dice que “estar sin Jesús, es grave infierno; estar con Jesús, es dulce paraíso. Si Jesús estuviere siempre contigo, ningún enemigo podrá dañarte. El que halla a Jesús halla un buen tesoro, y de verdad bueno sobre todo bien. Y el que pierde a Jesús pierde mucho, y más que todo el mundo. Pobrísimo es el que vive sin Jesús, y riquísimo es el que está bien con Jesús. Muy grande arte es saber conversar con Jesús, y gran prudencia saber tener a Jesús.”

Cuando la oración diaria es un encuentro deseado y no una actividad obligada, realmente se espera y se disfruta.

Y mejor si se pone todo el corazón: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente.” (Lc 10, 27) 

Te doy un consejo práctico, algo que me sirve mucho. Al iniciar la meditación diaria, toma conciencia de lo que vas a hacer y haz un acto de voluntad, confirma explícitamente tu deseo de estar con Jesús diciéndole: “Quiero estar un rato a solas contigo. De verdad lo quiero.” 

Ve, pues, pero cpn amor. Jesús quiere estar un rato a solas contigo. Dale las gracias por tomarte en cuenta y escucha la voz de tu conciencia que dice: “Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”. Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro” (Sal 26, 8-9)

Concluyo con cuatro palabras clave para disfrutar la meditación diaria:

*encuentro

*de amor

*querido

*con Jesús

Ve, pues, y pierde el tiempo con Jesús.

 

P. Evaristo Sada

Fuente www.la-oracion.com

 
 
 
  • Olga
    Me gustó leer este texto.Me viene bien pues a veces llego a disfrutar mucho de mi momento de oración,pero algunas otras se me escapa lo principal,el diálogo,y no me doy cuenta de que también debo saber escuchar.Gracias.

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