Dejemos crecer la ternura, no la crueldad

Mirando a la Sagrada Familia podemos apreciar como la ternura se abre camino en un mundo marcado por la violencia. La familia como esperanza del mundo.

 
Dejemos crecer la ternura, no la crueldad

Dejemos crecer la ternura, no la crueldad. No amputemos la ternura del corazón, hagámosla crecer con la caricia, particularmente a los más indefensos y olvidados. La imagen del pesebre con María y José cuidando al Niño Jesús suscita en nosotros ternura y esperanza en el futuro de la familia.


Sí, esperanza, porque la ternura se expresa concretamente en el cuidado por el otro. La imagen del pesebre nos anima a dar ese paso hacia el compromiso por los demás. Y si estamos llamados a brindarnos a todos los hombres, particularmente debemos dar lo mejor de nosotros a quienes están más cerca: nuestros familiares. María, José y Jesús se querían, se cuidaban, crecían en ternura y en gracia de Dios.


Esta imagen de la Sagrada Familia contrasta terriblemente con la crueldad de Herodes, esa violencia que también hoy es noticia... Jesús, el inocente por antonomasia, no fue alcanzado por Herodes esa vez, pero al final de sus días se entregó libremente para ser crucificado y unirse plenamente al destino de las víctimas de la injusticia.

Asusta hasta dónde podemos llegar, tú o yo. Es posible mutilar del corazón la ternura al punto de llegar al desprecio por el otro. Así le pasó a Herodes, un paranoico que detestaba a sus propios hijos, incluso mató a algunos de ellos en su celo por conservar el poder. 

Tanto la ternura como la crueldad pueden crecer en nosotros, depende a qué le damos cabida, qué dejemos que crezca, tanto en el corazón como en nuestras relaciones familiares.

Ignacio de Loyola habla de la conciencia fina y de la conciencia laxa. Con la oración, con la escucha de la Palabra y la contemplación del Pesebre, se afina la capacidad de sentir y conocer las inspiraciones de Dios; crece la ternura, crecemos en el amor. Ese amor con el que Jesús vence la crueldad del mundo.

Guillermo Ortiz

Fuente Radio Vaticana (Adaptación).
 
 

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