Dios en el ciberespacio

Los caminos de Dios son impensados para los hombres. Una historia de amistad a través de la web.

 
Dios en el ciberespacio

Subrayo el poder evangelizador de internet. En las últimas parroquias donde he estado he tenido alguna página web que me ha permitido entrar en contacto con muchas personas, sobre todo alejadas de la Iglesia.


Uno de mis mejores amigos es Tomás, quien contacta conmigo desde la web parroquial. Aunque no es un hombre cercano a la Iglesia, hoy siente necesidad de acercarse a la Iglesia y escuchar misa. El contacto inicial por internet se transforma en amistad y en acompañamiento cristiano.


Junto a Tomás otra persona, de entre tantas con las que me comunico, es un sacerdote. Me cuenta sus alegrías y dificultades, le respondo desde mi limitación y pobreza. Continúa escribiendo, siempre agradecido por este espacio de escucha y atención personal.


Podría continuar con una larga lista de personas que a través del correo electrónico, del blog y otros medios, contactan conmigo. Destaco a aquella muchacha llamada Irene, de alrededor de 20 años, estudiante. Me escribió un correo electrónico pidiendo orientación espiritual. Decía no creer en Dios, pero lo buscaba intensamente; su preocupación era encontrarlo. Le detectaron cáncer de pecho, vive con angustia su enfermedad y presiente su muerte. Me escribe así:


"Tengo cáncer. Me dijeron los resultados de la biopsia; tengo miedo, mucho miedo. Es algo que está dentro de mí y no sé que hacer, no sé cómo pelear contra esto. Los tratamientos son carísimos y mi mamá es la única que está trabajando en estos momentos. Van a averiguar si el tumos está encapsulado o no, si tiene raíces y esas cosas. Tengo miedo, no sé que hacer, estoy llorando mientras te escribo. No sé que va a pasar."


Eso lo escribió casi al final de su vida. Al día siguiente de su fallecimiento me escribió su hermano comunicando este triste suceso.Me comentaba que encontraron un correo despidiéndose de mí, previendo su muerte, con estas palabras:


"Hola. Siento que tengo mucho que decir. Bueno más que decir tengo mucho por preguntar: ¿por qué y para qué la vida? Actualmente me duele todo, estoy flaca y ojerosa, casi no me reconozco y siento que mi vida se acorta. Más que temer a la muerte me da miedo saber qué voy a encontrar del otro lado. 


¿Sabés? Siempre me dijiste que Dios me amaba, y quise creerlo,es decir, lo creí de ti más que de cualquier otra persona. Fuiste el único que no me juzgó por decir que no creía en Dios. Te siento como un amigo, te quiero muchísimo a pesar de la distancia, y sólo sé que si Dios es tan amigo como tú de mí, entonces no me juzgará por ser diferente y tal vez me perdone por mis faltas.


Aún desde el infierno hablaré bien de ti. Le daré gracias a Dios, si de verdad existe y me encuentro con Él, por haberte puesto en mi camino, aunque fuese ya al final de mi vida. Mi vida  no fue fácil, y gracias a ti fue más llevadera."


Naturalmente la emoción saltó a mis ojos al leer estas palabras. Una mezcla de tristeza y alegría me invadió en ese momento. Dolor por la pérdida de una vida joven, una persona buscadora de las huellas de Dios. Gozo ante el bien insospechado que puede hacer un correo electrónico.


Julio Roldán García


Extraído de "100 historias en blanco y negro", Buenos Aires (2010), editorial Agape, pág. 121-123.

 
 
  • G.G
    Es verdad mas claro no se puede. Mi PC es muy CATOLICA no permito que no se mire mas de lo necesario y ademas que sea de provecho, sobre todo ESPIRITUAL y para caminar hacia la SANTIFICACION con otr@s que como yo tambien buscan a DIOS... http://mariamaternal.blogspot.com/

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