Dios quiso que hablar de Él sea fácil

En el mundo de hoy, en la era de las redes sociales, estamos acostumbrados a saber un poco -muy poco- de todo y a que no haya nada que se nos escape. Comentario al Evangelio de hoy.

 
Dios quiso que hablar de Él sea fácil

Este domingo celebramos quizás la fiesta de la más cuesta hablar, ya que tiene como centro a la Santísima Trinidad ¡a Dios en sí mismo! Y ¿cómo hablar de Aquel que nos creó, que existe desde siempre y a quien ningún lector de esta página vio? Esto es precisamente lo grandioso de esta celebración: ¡sí podemos hablar de Él! ¡Podemos celebrarlo! ¡Debemos darle gracias y alabarlo!


En el mundo de hoy, en la era de las redes sociales, estamos acostumbrados a saber un poco -muy poco- de todo y a que no haya nada que se nos escape, por más de que haya acontecido -si es que de hecho ocurrió- del otro lado de la Tierra. Con Dios muchas veces nos pasa lo mismo: puede pasar como un “tema” más en el muro de Facebook, un ítem más de un programa, o un tema de conversación entre otros tantos. Pero pocas veces notamos el regalo inmenso de Dios que implica el sólo hecho de poder hablar de Él, siendo sólo criaturas. ¡Es que para Él no somos “sólo” creaturas! Somos sus Hijos, y sus amigos (Jn 15,15). ¡No nos perdamos el regalo de sentirnos amados por este Dios que se dio a conocer y nos pide permiso para ser parte de nuestra existencia!


¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego como la oíste tú y pudo sobrevivir? Nos dice la primera lectura (Dt 4,33), hablándonos directo al corazón. Muchas veces nos comparamos con aquel que tiene un mejor sueldo, un mejor teléfono y otras mil cosas que no te dejan tiempo para ver lo más importante: te compares con quien te compares sos único para Dios. ¿Qué “hazaña” hizo Dios por vos? ¿Las pensaste? ¡Cuántas cosas! Comenzando por el don de la vida.


Y este Dios se reveló y nos dijo que es Padre. Muchos hombres dicen que creen en Dios, pero vos ¿lo tenés por Padre? ¿Dios es tu Papá? Un Dios que es una fuerza que creó átomos y los ordenó, es un Dios que merece reconocimiento pero nunca va a formar parte de tu agenda, es verdad. Pero Dios nos dijo que es Padre, y su mismo Hijo, Jesús, que vino a nosotros (¡gran regalo también para celebrar!), es el camino para ser nosotros Hijos también, para tener ese “instinto divino” que haga que incluso en la hora más difícil, nos sepamos amados por un Padre, en lo más íntimo de nuestro corazón.


Este domingo, a pocos días de haber celebrado Pentecostés, pedile al Espíritu Santo, Dios mismo que viene a ayudarnos a vivir como hijos, que te ayude a que nadie te quite la alegría de ser un hijo amado del Padre, que nadie te quiera hacer creer que valés más por tener este aparato o aquel talento. Dijimos al comienzo que podemos conocer a Dios, y lo conocemos en la medida de nuestra fe. Le pido al Espíritu Santo que te de una fe profunda para que Dios no sea en tu vida solamente una idea, sino que por el mismo Espíritu, te haga en Jesús, un verdadero hijo de Dios Padre.


(Fuente: YO CREO / Autor: Diácono Juan Cruz Mennilli Caldararo)


 
 

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