Dios se hace silencio en nuestra vida

Dios pasa largos ratos, largos tiempos de silencio en nuestra vida. Por el P. Eduardo Casas.

 
Dios se hace silencio en nuestra vida


Hay ocasiones en que tenemos la experiencia de un limitado alcance de las palabras cuando hablamos de Dios, cuando le hablamos a Dios o incluso cuando callamos junto a Dios. Las palabras nos quedan cortas y ellas mismas nos invitan a introducirnos en el lenguaje del silencio para captar mejor el misterio de Dios y lo que Él quiera decirnos. Sólo el silencio deja libre a las palabras. Nuestros silencios tienen que abrazar a los de Dios, tan profundos como sus palabras.


Hablamos de Dios con las palabras, imágenes, conceptos y símbolos que conocemos de nuestra experiencia humana. Así también lo hace la misma Biblia. Ella nos habla de Dios a través de un lenguaje totalmente humano. También tenemos que aprender a discernir el misterioso lenguaje de Dios en nuestra vida, tan lleno de profusos y densos silencios. A veces, oscuros y desconcertantes. Muchas veces, Dios se percibe en la vida como el Dios escondido y oculto, “el  Gran Ausente”, el “eterno Silencio”. Dios pasa largos ratos, largos tiempos de silencio en nuestra vida. Hay vidas que sólo son un prologando silencio de Dios. Para cada silencio, hay una Palabra de Dios. Para cada Palabra, hay un silencio que aguarda. En ocasiones nos causa un poco de temor y perplejidad el silencio de Dios. Es como si nos acercáramos a un precipicio que nos produce vértigo. Demasiado silencio nos abruma. Identificamos al silencio con la ausencia de Dios, cuando -en verdad- es todo lo contrario. El silencio y la ausencia de Dios son también la afirmación de su presencia más honda. Los vacíos de Dios nos enseñan a leer nuestros propios vacíos. Sus silencios nos ayudan a soportar el silencio de los otros. Su ausencia nos acompaña, cuando Dios toca nuestros vacíos se transforman en espacios de comunión. Si no tuviéramos ese vacío, nada nos impactaría. Tendríamos una coraza y un escudo, una armadura en el alma. No todos los vacíos e impotencias son malos.


El rastro de Dios, su huella, es el silencio. Muchas veces Dios no sólo hace silencio en nuestra vida sino que se hace silencio en ella. Es por eso que tenemos necesidad de que Dios nos enseñe a callar, a gustar el silencio de su voz y su presencia, a sentir la caricia suave de su Espíritu, a descubrir la armonía de esa música callada. Jesús afirma en el Evangelio que no hay utilizar demasiado verborragia para con Dios y nos recomienda: “cuando oren, no hablen mucho como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan” (Mt 6, 7-8). 



Fuente: Yo Creo – Autor: P. Eduardo Casas


 
 
  • Maia Andrea Jurado
    Muy buena.tenemos que aprender a escuchar a Dios desde nuestro interior.
  • NOMBRETERESA FERNANDEZ
    Que hermoso Padre Eduardo, si quiero encontrarme con Dios debo acostumbrarme a sus ausencias,silencios y tardanzas.- Todo habla alrededor, habla el viento,habla el rio con sus aguas cristalinas, habla el arroyo serpenteando campos sedientos, habla el pajaro posado en una una rama y... Dios calla. Y cuando mi alma percibe en todos esos sonidos al Creador ,a esos despertadores de EL, ...LLEGA SU DULCE VOZ, ya cuando el DESPERTADO se hace presente , de que sirven los despertadores.. Y se produce el encuentro,encuentro de dos interioridades en común unidad, encuentro de dos almas, encuentro espiritual poblado de amor,dulzura,plenitud. dulce comunión divina, bálsamo para el alma.-
  • Elvira
    Querido Eduardo de verdad estas lleno del espiritu santo,no necesito pensar nada,entiendo todo sos tan claro,me falta oracion....amo los silencios,lo necesito a El se que siempre esta pero soy tibia ....te sigo desde tu programa siglo 21....gracias por todo,un abrazo
  • Elvira
    Querido Eduardo de verdad estas lleno del espiritu santo,no necesito pensar nada,entiendo todo sos tan claro,me falta oracion....amo los silencios,lo necesito a El se que siempre esta pero soy tibia ....te sigo desde tu programa siglo 21....gracias por todo,un abrazo

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