Domingo 18 de Septiembre

El santo de hoy: San José de Cupertino

 
Domingo 18 de Septiembre

Mateo 19, 30-20, 16


Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.


Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.

Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.

Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.

Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.

Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.

Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.

El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.

¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.


Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".

 

SAN JOSÉ DE CUPERTINO:

Nació en 1603 en el seno de una familia muy pobre. Al poco tiempo falleció su padre.


Debido a su torpeza y despreocupación fue expulsado del convento de los capuchinos por lo que tuvo que regresar a la miseria de su hogar; sin embargo, ante los ruegos de su madre a su hermano, que era fraile franciscano, San José fue admitido como criado en el monasterio de Grottella. Entonces se produjo un cambio radical en la vida de José: desempeñó con notable destreza los deberes que se le encomendaban, y con su humildad, su dulzura, su amor por la mortificaciòn y la penitencia, se ganó el afecto y repeto de todos, logrando ser admitido entre los religiosos del coro. 

En 1628 fue ordenado sacerdote y pasaba horas entregado a los trabajos manuales domésticos y de rutina. Desde el momento de su ordenaciòn, la existencia de San José fue una serie ininterrumpida de éxtasis, curaciones milagrosa y sucesos sobrenaturales que despertaron la envidia y la admiración de muchas personas. 

Por razones que se desconocen, el santo fue sacado de su comunidad y fue puesto a cargo de los capuchinos en calidad de fraile solitario en las colinas de Pietrarosa, donde debía vivir en estricta reclusión; sin embargo no duró mucho tiempo su aislamiento, debido a que los peregrinos descubrieron su escondite y comenzaron a poblar el lugar. Fue trasladado a otro monasterio capuchino en Osimo, donde fue más estricta su reclusión. El 10 de agosto de 1663 se sintió enfermo, falleciendo cinco semanas después a la edad de sesenta años.
 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación