El amor: signo de la nueva comunidad

Comentario del Evangelio del Domingo por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
El amor: signo de la nueva comunidad

Jesús dice dejarnos un mandamiento nuevo, sin embargo en la Ley de Moisés ya existía uno que decía: Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, seguramente muchos de quienes hayan hecho el catecismo de las 99 preguntas habrán estudiado una respuesta similar. Entonces, ¿dónde está lo novedoso de Jesús?


“Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”, precisamente en la segunda parte del mandamiento, pues no dice amen como quieran a los otros, sino como yo los he amado. El amor de Dios que se reveló en la creación y plenamente en la entrega de Jesús en la cruz, ofreciéndose como Buen Pastor. En el antiguo testamento no existía una figura que fuese imagen pura de amor, si bien los profetas eran dóciles a la palabra del Señor no encarnaron al amor que proviene de lo alto.


Jesús encarnación del amor de Dios inserta aquí una nueva dinámica, a la hora de amar debemos contemplarlo a él, mirar su entrega, sus palabras y obras, hacer de cada uno de nosotros nuevos hombres y mujeres, esa será la señal con la que seremos reconocidos. Jesús sabe que cuenta con poco tiempo antes de su Ascensión a la derecha del Padre, por eso quiere que su amor siga transformando la realidad. Él le ha dado un cambio de una vez y para siempre, nosotros debemos seguir caminando por esa senda que no es otra que la del amor a nuestros hermanos, seremos reconocidos por el amor fraterno.


Pero ¿cómo amar con el amor de Dios si este supera nuestra capacidad humana? Nuestro corazón muchas veces viciado de prejuicios, envidias, rencores, se ve enfermo a la hora de un amor tan grande, Jesús quiere darnos la pauta del verdadero amor: la del amor en Dios, solo viviendo en comunión con el Padre celestial presente en los sacramentos, en la Eucaristía y en la Palabra, nos hacemos partícipes de su amor. Al recibir el amor de Dios recibimos el corazón mismo de Dios que se hace uno con nosotros, y nuestro obrar se ve iluminado, todo es visto desde una nueva perspectiva, la de cristianos que sintiéndose amados por Dios dan de sí el mayor de sus dones: a sí mismos.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / Twitter: @emilioroz)


 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación