El amor ideal, ¿realidad o ficción?

Amar tiene sus riesgos, sobretodo cuando ponemos nuestra atención en la persona equivocada. El amor ideal es bien real, no se nutre de idealismos.

 
El amor ideal, ¿realidad o ficción?

En el amor, si ponemos nuestra atención en la persona equivocada, siempre tendremos dolor. Es un error insistir en alguien que ha tomado otras opciones, para quien no existimos, no nos valora o incluso nos ignora o, peor aún, nos hace daño, intencionalmente o no. No hay que seguir ofreciendo oportunidad, tiempo y energía emocional a quien nos lastima, nos desprecia o nos humilla. La necesidad de amor y ser amados tiene su dignidad. No se puede obligar a nadie a amarnos. Tampoco se puede retener a nadie. No se debe seguir con quien lastima, denigra o no respeta tus derechos y preferencias. La dignidad no es negociable.


Hay que buscar y construir amores saludables, con calidad emocional, nutritivos. Que sustenten, contengan y alimenten. Que se disfruten y que se re-inventen con creatividad. Si alguien duda que te ama, en verdad, no te ama. La inseguridad afectiva no es amor. El amor verdadero genera certeza. Hay quienes dicen te quiero pero no te amo. Esta frase es típica para afirmar que la relación no funciona. En esos casos, el querer nunca va a madurar en amor, se estanca en un afecto poco maduro y desarrollado que no alcanza. Hay muchos vínculos sociales y de amistad que con un “te quiero” alcanza. El amor de pareja necesita un poco más.


También es cierto que -a veces- uno se enamora de la persona que no le conviene o que tiene hecha otra opción o que no es compatible con nosotros. En estos casos, lo importante es ser muy realista y no insistir en imposibles. A menudo no estamos enamorados de la otra persona sino de lo que ella representa para nosotros. Nos hemos encandilados de su proyección en nosotros.


El amor no se alimenta de idealismos, ni de perfeccionismos. El amor ideal y el amor perfecto no existe. No pueden existir en un mundo humano, falible, limitado. El amor ideal de cada uno es aquél del cual cada uno se enamora, aunque la persona sea muy imperfecta. El amor perfecto no está en la perfección sino en la adecuación que tiene con nuestras expectativas y necesidades. El amor ideal siempre es bien real.  Uno siempre tiene que ser realista en el amor.


El realismo -en el amor- nos hace ver las paradojas que él encierra. Muchas veces creemos que paradojas son contradicciones. En verdad son conceptos distintos. Las contradicciones son oposiciones inconciliables. En cambio, las paradojas son oposiciones que pueden ser conciliables, aunque resulten extrañas. Precisamente, por eso, se constituyen en “paradojas”.


Todo amor tiene sus contradicciones –porque toda persona las tiene- y, en ocasiones, también paradojas. Las oposiciones son parte constructiva del amor -y de toda relación- ya que cualquier vínculo lo construyen  personas diferentes. Es natural al amor las contradicciones y también las paradojas.


Hay muchas paradojas en el amor, algunas de las más comunes pueden ser: te amo y te odio; te admiro y te detesto; te quiero cerca y también lejos; te necesito y quiero ser independiente, etc. Cada uno debe ser consciente y poder expresar, sin asustarse, las propias paradojas que encierra su amor.


(Fuente: YO CREO / Autor: Eduardo Casas / eduardocasas.blogspot.com)

 
 

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