El buen pastor guía y sostiene al rebaño

Comentario del Evangelio del Domingo por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
El buen pastor guía y sostiene al rebaño

Este domingo en que celebramos al Buen Pastor, la Palabra nos propone un texto en el que es presentado Jesús como aquel que cuida y guía a las ovejas, al rebaño que le ha sido puesto a su cuidado: la humanidad toda. Él va adelante “yo las conozco y ellas me siguen”. Aun en medio de la multitud Jesús conoce a cada una de ellas, es decir que por un lado nos invita a vivir la fe en comunidad, los otros nos enriquecen y cada uno de nosotros es a su vez un don para los demás; sin embargo al mismo tiempo él nos ama y sostiene a cada uno en su individualidad, con nuestras luces y sombras.


“El sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón”, decía el Santo Padre Francisco en su homilía para su primera misa crismal como obispo de Roma, toda una imagen que nos ayuda a pensar en lo esencial de la vocación sacerdotal, en el día en que celebramos la Jornada de Oración por las vocaciones.


El anuncio del evangelio es para todos, si bien como vemos en la primera lectura algunos parecen rechazarlo, no tenemos asegurado el éxito de nuestra tarea como discípulos en nuestra labora de catequistas, animadores de grupos parroquiales, sin embargo “una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma” (Santo Padre Francisco, Carta a los obispos de la CEA).


Hoy la oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa, así como un arduo trabajo al respecto se hace cada vez más necesario, especialmente al ver a tantas de nuestras iglesias sin un pastor, sin un sacerdote que las conduzca, confiados “en la certeza siempre renovada de que Dios nunca abandona a su pueblo” (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada de oración por las vocaciones) y mostrando a tantos jóvenes aquellos valores profundos que provienen del evangelio en medio de tantos otros ideales superfluos y pasajeros.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / Twitter: @emilioroz)


 
 

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