El Buen Pastor y su promesa: la Vida de Dios en nosotros

¡Acá hay una promesa! ¡Vida! Pero, ¿de qué vida se nos habla?. Se trata de vida donada, vida pascual, vida que venció a la muerte.

 
El Buen Pastor y su promesa: la Vida de Dios en nosotros

Hace más de 50 años que, como Iglesia, consagramos este Cuarto Domingo de Pascua a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Cada año el Papa nos regala un mensaje para este fin de semana tan especial. Así es que, en este domingo en el que Jesús se presenta como Buen Pastor, vamos a recibir el anuncio del capítulo 10 del Evangelio según san Juan, a la luz del Mensaje del Papa Francisco para esta particular jornada de oración.


Hoy escuchamos a Jesús que nos dice de sí mismo: «Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10,11). ¡Acá hay una promesa! ¡Vida! Pero, ¿de qué vida se nos habla? Todavía estamos referidos a la Pascua (el Cirio encendido). ¡Sí! Se trata de vida donada, vida pascual, vida que venció a la muerte. Esto nos puede parecer abstracto. Sigamos preguntando, entonces: ¿qué vida es la que se nos promete hoy, la que el Buen Pastor quiere dar? Nos puede resultar de gran ayuda volver a contemplar este texto del capítulo 10, en el gran marco del Evangelio de Juan. Desde el comienzo, en aquélla hermosa Poesía a la Palabra de Dios (1,1-18), escuchamos que en esa “Palabra está la Vida” (1,4). Y la “Palabra es Dios” (1,1). Así, la Vida que nos quiere dar el Buen Pastor es la Vida de Dios. ¡Esta es la “vida en abundancia” (10,10)! Porque podemos pensar que cuando Jesús nos dice que va a dar su vida, se refiere a su entrega personal en la cruz, cumpliendo el plan salvífico del Padre. ¡Sí! Es eso. Pero, desde ahí, desde la cruz, el lugar de oscura fecundidad, es vida de Dios donada a cada uno nosotros. El mismo Evangelio, dice que fue escrito para que vos y yo “tengamos Vida en su Nombre” (20,31). Acá completamos el marco. En definitiva, hoy el Buen Pastor quiere renovar la Vida de Dios en nosotros (decimos “renovar”, porque la Vida de Dios es la que recibimos en nuestro bautismo). 


Y, ¿cómo es esa Vida de Dios? Ahora nos enfocamos en el Mensaje de Francisco. En esta oportunidad, el Papa nos propone leer nuestra vocación cristiana en clave de «ÉXODO». Éxodo es salida. Y acá viene el anuncio central: DIOS ES ÉXODO, LA VIDA DE DIOS ES SALIDA. Nos dice Francisco: “Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor...”. Así, nuestra vocación (vida-de-Dios-en-nosotros), se convierte en una respuesta: “la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos”. Y “la raíz más profunda de todo esto es el amor”. Dios es amor. La Vida de Dios que el Buen Pastor nos quiere dar hoy, es amor. Pero no cualquier amor. Es fuerza que sale de sí mismo en favor de la liberación, “sobre todo de los más pobres”, explica el Papa Francisco.  


Esta vida de Dios, vida-que-sale para rescatar del encierro y devolver a la comunión, “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14): Jesús Buen Pastor que salió a buscar a la oveja perdida hasta encontrarla (Cf. Lc 15,4). Ese es nuestro Maestro, ningún otro. ¡Se trata de fidelidad! En el Mensaje del Papa leemos: “La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas”. Entonces, dejémonos exhortar profundamente:


Si no nos abandonamos confiados “en una actitud siempre renovada de conversión y transformación”, ¡estamos ahogando la vida de Dios en nosotros! Si no estamos saliendo, y solamente esperamos a que vengan en los horarios que pusimos, seamos sinceros: ¡no estamos dando lugar a la Vida de Dios en nosotros! Si no estamos, por lo menos, dispuestos a “escuchar la miseria” de nuestros hermanos más pobres, y dejarla entrar en nuestro corazón, ¡estamos renegando de la Vida de Dios que el Buen Pastor nos promete hoy! El Buen Pastor da su vida, la Vida de Dios, ¿la queremos vivir?


(Fuente: YO CREO / Autor: Javier Di Benedetto)

 
 

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