El burro, la oración y el ingenio

En fondo del pozo parece que no hay salida, que nadie viene en auxilio. La lección del burro.

 
El burro, la oración y el ingenio

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El pobre animal rebuznó fuertemente por horas pidiendo ayuda, mientras el campesino trataba de buscar la forma de rescatarlo.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y que el pozo ya estaba seco y debía ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro de allí.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro, confundido por la tierra que le caía encima no desesperó, aunque estaba muy nervioso rebuznaba con más fuerza esperando esperando ser rescatado.

Luego de unas cuantas paladas de tierra, el animal se tranquilizó. El campesino, finalmente, miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vió. Con cada palada, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y la apisonaba con sus patas, poniéndose por encima de ella.

Muy pronto todos los presentes vieron, con admiración, cómo el animal llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…



No sabemos cuando podemos encontrarnos hundidos en un problema sin solución. aparente. Gritamos pidiendo ayuda o esperamos en silencio, pero -tal vez- lo que recibamos no sea el auxilio esperado sino todo lo contrario: paladas de tierra que buscan enterrarnos; incluso de aquellos de quienes esperábamos que nos tiendan una mano.


Pero los caminos del Señor son misteriosos. Él tiene muchas maneras de llegar a nosotros si estamos atentos y sabemos descubrir sus señales.  Aquello que parece un castigo tal vez no lo sea, quienes nos atacan pueden hacernos bien sin darse cuenta, de una situación desesperante puede surgir una oportunidad inédita. En definitiva, se trata de aprovechar los contratiempos que sufrimos para "elevarnos".


Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a su bien. (Romanos 8, 28)

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12, 10)

 
 
  • Julio
    Sinceramente... sin palabras... muy linda reflexión y muy necesaria en estos tiempos
  • laura
    Quisiera ser burro en todas las situaciones en las que atraviese presa de la desesperación, para buscar la salida siendo fuerte, y encontrando solución sin desesperanza. Me encantó esta reflexión. Me encanta 2 Corintios 12,10 porque asi lo he experimentado en mi propia vida.

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