El ejemplo de nuestra vida

Es común que en el día a día me pregunte si mis actos son coherentes con mis palabras. Frecuentemente la respuesta es no y es ahí cuando esa inquietud me motiva a buscar una solución.

 
El ejemplo de nuestra vida

El ejemplo es el argumento de nuestras palabras. Es la más convincente razón de éstas.  De vez en cuando, nuestras palabras no convencen a muchas personas. Esto ocurre cuando nuestras obras no son coherentes con nuestras palabras y por eso, el ejemplo que damos le quita fuerza a lo que decimos.


Nuestros amigos, padres, hermanos, hijos o personas que nos rodean y a los cuales influimos, esperan siempre nuestras palabras pero ellas van a ser ineficaces si no la acompañamos con el ejemplo de nuestras vidas. 


"Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero" Jn 21, 24.


Hoy podríamos pensar unos minutos en las cosas en las que somos incoherentes. Todos guardamos incoherencias y eso no es grave sabiendo que podemos esforzarnos por mejorar. Las personas que nos rodean deben ver en nosotros  un testimonio vivo de Cristo. Nosotros tenemos Su ejemplo e imitándolo, los demás se convencerán que nuestro testimonio es verdadero; pero no lo lograremos si primero no llegamos a tener un espíritu conforme al de Jesús.


Para tener un espíritu conforme al de Jesús, debemos primeros reconocernos pecadores y una herramienta importante y de gran ayuda es el examen de conciencia. Decía San Juan Pablo II: “el examen de conciencia es uno de los momentos más determinantes de la existencia personal.  En efecto, en él todo hombre se pone ante la verdad de su propia vida, descubriendo así la distancia que separa sus acciones del ideal que se ha propuesto”.


Es común que en el día a día me pregunte si mis actos son coherentes con mis palabras. Frecuentemente la respuesta es no y es ahí cuando esa inquietud me motiva a buscar una solución. El primer paso, ya lo di: querer solucionar el problema. Lo que sigue, es analizar mis actos (examen de conciencia) para enfocarme en el duro trabajo por no caer, más adelante.


La teoría es la parte fácil. Lo difícil es llevarlo a la práctica. Quizás, el propósito de esta semana es que cada uno de nosotros podamos hacer un examen de conciencia, identificar nuestros pecados para alcanzar el trabajo más arduo: la lucha por no volver a cometerlos.


(Fuente: YO CREO / Autor: Matej Ravnik)

 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación