El hombre es un ser incompleto

Reflexión del Evangelio del domingo por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
El hombre es un ser incompleto

El hombre es un ser incompleto en tanto no se relacione con nadie, para ello Dios creó a la mujer, para otorgarle alguien con quien compartir su vida en este mundo, pues los animales y las plantas no son de su misma condición. La dimensión social del hombre es intrínseca a él, no puede no relacionarse y no puede, menos, comprometerse en sus relaciones, de manera única y especial cuando su opción es definitiva, en el caso del matrimonio.


El matrimonio, luego familia, es la célula de la sociedad, su conjunto forma el cuerpo social, de lo que allí emane estará ella compuesta, es decir, una sociedad responde al modelo de valores y principios en el que haya sido formada. Valores y principios que no son un invento de los hombres, sino que este los descubre inscritos en sí desde siempre, ellos regulan la vida al mismo tiempo que le dan un sentido, pues le marcan el camino, su rumbo.


Los contemporáneos de Jesús admitían el divorcio entre sus prácticas como parte de la Ley entregada por Moisés, a la que Jesús viene no a abolir, como pareciese si hiciéramos una lectura superficial, sino a dar pleno cumplimiento, o dicho de otro modo: a cumplirla en plenitud, y ésta alcanza su plenitud en el amor. Es por ello que les replica su dureza de corazón y los exhorta a no romper los vínculos de amor fundados en el amor de Dios, propios del matrimonio.


En la actualidad pareciera más fácil justificar un divorcio que ratificar la belleza del vínculo indisoluble del matrimonio, vivimos en la sociedad de lo light, el compromiso se reduce al placer, así pues si algo no resulta placentero puede ser abolido sin más o, visto a la inversa, no se asumen compromisos determinantes para no quedar excluidos de la cultura del placer por sobre todas las cosas. Así se legisla incluso en contra de esta ley natural, desconociéndola por completo, lo que hace caer por sí sola esta legislación, pues ¿se puede legislar sobre aquello que el hombre trae en sí y por sí en su ser más íntimo? ¿Puede desconocerse la ley natural de la que somos portadores?


El hombre se realiza en la donación del amor, en sus relaciones con su mujer y con los otros, no en la dominación. Jesús sana las falsas imágenes que opacan el matrimonio: el egoísmo, el hedonismo, y lo eleva al grado de sacramento, es decir, lo lleva a su máxima perfección.-


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com para Yo Creo®)


 


 
 

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