El Señor siempre desordena nuestro día

Solemos organizar nuestra agenda con precisión. Pero no siempre podemos cumplirla. Dios suele meterse en nuestro día para desordenarlo un poco.

 
El Señor siempre desordena nuestro día

Podemos llevar una agenda bastante precisa. Nos levantamos a la misma hora todas las mañanas, inclusive los fines de semana, hacemos gimnasia y después salimos para el trabajo. Las reuniones están organizadas según ciertos horarios, así como los momentos para hacer las tareas “de escritorio”.


Pero a menos que nos pasemos el día ignorando las cosas que ocurren a nuestro alrededor, no pocas veces ese “orden” preestablecido sufre alteraciones: un amigo que llama para contarnos que tiene problemas en su familia, un llamado telefónico de una persona cercana con algún inconveniente de salud, o el encuentro casual con un conocido que termina en un café y en una charla.



Si lo vemos aisladamente, todo podría ser una suma de casualidades. Sin embargo, tu y yo sabemos que en esos “chasquidos” de dedos puede estar la intervención del Señor pidiéndonos que nos apartemos de nuestra propia organización y estemos atentos a las necesidades de los demás, aunque ello conlleve desordenar un poco nuestro día.



Ir a la “periferia” de la que habla tanto el Papa Francisco, para nosotros, hombres y mujeres comunes es también estar atentos a las necesidades de nuestros más cercanos. Acompañar a un enfermo, prestar nuestro corazón y nuestro oído a un amigo con problemas o preocuparnos por aquel conocido que encontramos –casualmente- en la calle.



Todo ello puede provenir de la “mala” costumbre que tiene el Señor de desordenarnos el día. Y de nuestra respuesta depende, entonces, el cumplimiento de Su Voluntad.



(Fuente: Yo Creo)



 
 
  • Iris
    Nos alimentan el espíritu y alientan nuestro caminar. Gracias

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