Enciende tu fuego

No siempre nuestro corazón está ferviente en la oración. Hay días en los que hay que ayudarlo…

 
Enciende tu fuego

«Et in meditatione mea exardescit ignis»


—Y, en mi meditación, se enciende el fuego. —A eso vas


a la oración: a hacerte una hoguera,


lumbre viva,


que dé calor y luz.


Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando sientas


que te apagas,


si no puedes echar


en el fuego


troncos olorosos,


echa las ramas


y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que sigan alimentando la hoguera. —Y habrás aprovechado el tiempo.


(Fuente: Camino 91)



 


 


 
 

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