Evocar la presencia de Dios

Tener a Dios en nuestras vidas, en nuestro trabajo, en nuestro estudio, en las cosas que hacemos a diario, es una ventaja extraordinaria, que nos ayuda a continuar caminando.

 
Evocar la presencia de Dios

Los que tenemos la misión de educar en la fe, sea en la familia o en el aula, no solo debemos saber argumentar sobre la misma, sino que debemos transmitirla con nuestra vida, con nuestro ejemplo, con los mil y un momentos en los que tenemos la oportunidad de compartir lo creemos con aquellos a los que educamos. Para hacer eso, para transmitir lo que se vive, hay que vivirlo con intensidad.


Una de las prácticas que pueden ayudar a que los niños y los jóvenes atesoren y cuiden la fe que han recibido es que los acostumbremos a recordar la presencia de Dios. ¿Que cómo se hace eso? De muy diversas y sencillas formas.


Cuidando que haya diversos momentos de oración a lo largo del día. Invitarles a hacer momentos de oración en familia o en grupo, ya que la fe se celebra en comunidad.


Recordando la presencia de Dios al comenzar nuevas tareas, al salir de casa o al comenzar la jornada de estudio.


Dedicando un momento a leer el evangelio del día para sacar de él una simple frase o idea que el chico/joven pueda recordar a lo largo del día.


Realizando la bendición de los alimentos en familia dando gracias a Dios por los bienes recibidos.


Motivando los espacios familiares o escolares con imágenes o símbolos religiosos.


Seguro que en cada hogar y en cada colegio se pueden hacer diversidad de cosas que ayuden a que esa presencia sea un recuerdo constante.


(Fuente: Pastoral La Salle - Córdoba)



 
 

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