Gran fiesta por la Asunción

Francisco: "María está cerca de las comunidades que sufren, nunca nos deja solos". Y preguntó: ¿ustedes, rezan el Rosario?

 
Gran fiesta por la Asunción

Un día especial, el de la Asunción de María al cielo. El papa Francisco lo ha querido celebrar visitando Castel Gandolfo. Desde las primeras horas de la madrugada miles de personas se fueron apiñando para esperar al santo padre, que en un altar instalado en la plaza, en una tarima ubicada delante de la residencia pontificia, celebró la santa misa. Es la primera vez que un pontífice celebra eucaristía en la plaza. Un coro mixto acompañó la liturgia, con cantos en gregoriano y polifónico.


En su homilía el papa indicó que el Vaticano II ha indicado la importancia de la Asunción de María y precisó: “En esta lucha María nunca nos deja solos, está siempre con nosotros y camina con nosotros”. Añadió que “ha entrado en la gloria del cielo y esto no significa que esté separada de nosotros”. Y recomendó rezarle, en particular con la oración del rosario, e interrogó a los miles de presentes: “¿Uds. rezan el rosario todos los días?”, “No lo sé, ¿seguros?”, y reiteró: “También el rosario nos sostiene en la batalla”.



Subrayó que el cántico del magnificat es “particularmente intenso allí en donde el cuerpo de Cristo sufre hoy la pasión. Donde está la cruz, para nosotros los cristianos está la esperanza. Si no está la esperanza nosotros no somos cristianos. Por eso me gusta decir: no se dejen robar la esperanza”.



Y añadió que “María está cerca de estas comunidades que sufren, y canta con ellos el magníficat de la esperanza”.



Francisco invitó a unirse a “este cántico de paciencia y de victoria, de lucha y de alegría, que une la Iglesia triunfante con aquella peregrinante, nosotros. Que une la tierra con el cielo, que une nuestra historia con la eternidad hacia la cual caminamos”.



El santo padre al partir esta mañana de la residencia de Santa Marta, lo hizo no en el auto oficial con la placa SCV1, sino en una ford focus azul que salió de la ciudad de Roma casi desierta, pues en este día que en Italia es llamado 'Ferragosto', se respeta el más riguroso de los feriados.



La Asunción de la Virgen María, indica la tradición y teología de la Iglesia católica, es el momento en el cual Ella fue llevada al paraíso en cuerpo y alma, tras su dormición o muerte. La Assumptio Beatæ Mariæ Virginis fue definida como dogma de fe por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.



En la plaza de Castel Gandolfo, 'piazza della Liberta', en dónde el sol se hacía sentir en este día del verano europeo, se encontraba también una banda mariachi de foclor mexicano que antes y después de la celebración tocó músicas y bailes. Se veía además una numerosa delegación de Shangai y tantos grupos que llevaban banderas, entre las cuales se distinguían las de varios países de América Latina. La plaza con una capacidad para 12 mil personas estaba repleta, como las vías aledañas.



En la localidad de Castel Gandolfo, situada a 20 kilómetros de Roma, se encuentra la residencia de verano de los papas. Allí durante la segunda guerra mundial se refugiaron muchos judíos perseguidos por el régimen nazi. Son una serie de edificios, parques y una granja, que en total cubren 55 hectáreas. Si bien allí el clima es más fresco que en Roma, el papa Francisco prefirió pasar este verano en la residencia de Santa Marta, su alojamiento habitual, situada en la Ciudad del Vaticano.



Antes de llegar para celebrar la misa, el santo padre realizó una visita privada al monasterio de clausura de las monjas clarisas, situado a pocas cuadras de la plaza central, las mismas a las cuales por teléfono, hace un mes atrás les indicó: “Voy a ir a visitarlas, porque sé que están rezando por mí”. Eran unas veinte y el papa después de visitar el convento les regaló una caja de dulces.



Por la tarde tras el almuerzo con el párroco de Castel Gandolfo, cruzó la plaza hacia la pequeña iglesia, la parroquia de Santo Tomás. Acompañado por el obispo de la localidad de Albano, Marcello Semeraro, rezó y conversó sobre algunos trabajos de restauración que están realizando. A la salida se acercó al público y en este fuera programa, caminó unos doscientos metros en medio de la ovación de la multitud visiblemente emocionada a quien el papa les saludó, acarició y bendijo.



(Fuente: Zenit.org)



 
 

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