Heroísmo en las cosas pequeñas

San Josemaría insistió siempre con el cuidado de los detalles y con el cumplimiento de las cosas pequeñas, como camino seguro hacia la santidad.

 
Heroísmo en las cosas pequeñas

¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente?


—Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. —Y sacos de cemento, uno a uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto.


—Y trozos de hierro. —Y obreros que trabajan, día a día,


las mismas horas...


¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente?... —¡A fuerza de cosas pequeñas!



(Fuente: Camino 823)



 


Sigue en el cumplimiento exacto


de las obligaciones de ahora.


—Ese trabajo —humilde, monótono, pequeño— es oración cuajada en obras


que te disponen


a recibir la gracia


de la otra labor —grande, ancha y honda—


con que sueñas.


(Fuente: Camino 825)



 


Todo aquello en que intervenimos los pobrecitos hombres —hasta la santidad— es un tejido de pequeñas menudencias,


que —según la rectitud de intención— pueden formar un tapiz espléndido de heroísmo o de bajeza, de virtudes o de pecados.


Las gestas relatan siempre aventuras gigantescas, pero mezcladas con detalles caseros del héroe. —Ojalá tengas siempre en mucho —¡línea recta!— las cosas pequeñas.


(Fuente: Camino 826)


(Autor: San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei.)



 
 

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